sábado, 16 de junio de 2012

Punta del Nabo.


Quiero mi libro.

De hecho me estoy replanteando seriamente volver a dejar algún libro más ya que por alguna razón desconocida siempre se truncan amistades. ¿Y quién la paga? ¡¡Los libros!! Imposible recuperarlos a no ser que te pongas a vociferar y ladrar como una perra enrabietada en plena calle delante de todo el mundo, echar tu dignidad por tierra y quedar como la rabalera del barrio ¿ y para qué? para llevarte, probablemente, dos ostias a tu casa y con el libro partido por la mitad...o peor, montar todo el numerito para nada, sólo para hacer rico al dentista y llorar por las esquinas al sentirte un fracasado por no poder recuperar el dichoso y amado (y caro) libro.

¡¡Y que sepáis que llevo la cuenta!! ¬¬ Jamás me olvido de cuándo y a quién se lo he prestado.
Hay gente que tiene mucha jeta lo que ocurre es que como soy un cacho pan no me doy cuenta hasta que me la pegan por detrás y...¡¡ ya estoy harta de que todas las putadas vayan siempre al mismo lado, ostias, que me habéis dejado el agujero del culo como boca de metro y no doy a basto con tanta vaselina!!

Claro que la culpa no es de ellos, sino mía. Por no cambiar. Y no es porque no lo haya intentado. Será un defecto de fábrica.

Joder.

Odio esta letra cursiva. Lo odio todo. Estoy insatisfecha con todo lo que me rodea, mi vida es un maldito caos y no encuentro la ansiada calma por ningún maldito sitio.
Odio España, odio en que se ha convertido o mejor dicho...en lo que la han convertido. Políticos corruptos, justicia...de risa, ¿nosotros? sus marionetas. Odio ver a mis padres matándose a trabajar para poder salir adelante, me mata observar sus rostros de desesperación y preocupación por llegar a fin de mes.

¿Y sabéis que papel juega aquí la inútil que os está escribiendo? Que realmente no está escribiendo para nadie en concreto, pero en fin.
No juega ninguno, es un estorbo, un obstáculo y un gasto innecesario. Puede parecer cruel pero es la realidad. No tengo futuro, no vivo el presente y tengo un pasado innombrable, tormentoso e irreconciliable. 21 años tirados a la basura. No he sido nadie influyente, no he logrado lo que quería y he fracasado tantas veces que ya nada de lo que haga hará que me sienta mejor, que crea que todavía puedo recuperar el tiempo perdido porque si algo pasa y no vuelve, son los años.
Hace tiempo que toqué fondo y creo que lo que he estado haciendo hasta ahora es intentar no hundirme en el cieno, lo que es, por otro lado, otra pérdida de tiempo.

Tiempo. Tiempo. Tiempo. Tiempo.

Condenada palabra. Ojalá tuviera el poder de detener el tiempo y volver atrás. No dudaría. Para vivir esta vida mejor estar muerto.

Cierro los ojos, oscuridad, los abro, decadencia. Ninguna diferencia. Me embarga la desesperación y quisiera gritar hasta explotar en mil pedazos de cristal. No me importa que nadie tenga fe en mí, que hayan perdido la confianza al ver una caída tras otra. Ya me da igual. Ellos no me van a sacar de este maldito círculo vicioso y yo soy incapaz de salir por mi propio pie, total llevo media vida intentándolo y aquí me ves, exactamente en el mismo lugar.


                                          Necesito largarme de aquí.

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