martes, 27 de noviembre de 2012

Mi hermana, mi tesoro.


                                                                                                                                   Diciembre, 2005. 


Una tarde se encontraba una mochuela cabeza loca de casi 15 años (estaba a puntito de cumplirlos) esclafada en una descarriada silla giratoria que ya no giraba y de respaldo inestable, buscando por la red fotos de caballos en calidad HD. Tras un rato de muchos clicks, se fue a topar con una web llamada todocaballos.com, le llamó la atención el diseño y ooh my god!! aquel caballo en pleno galope que tenía en la portada!! <3 así que se puso a husmear por aquel lugar hasta dar con el álbum fotográfico y sí, fue foto por foto leyendo las descripciones, observando los e-mail de los contactos por si alguno tenía su edad y era afín a ella. Hasta que dio con el dibujo de un bello unicornio encabritado.


AriaDna**. Así se llamaba aquella mallorquina de 13 años de aspecto reservado y mirada desconfiada. Claro que, antes de dar con ella, fui a hablar con una de sus primas y ¡¡madre mía qué carácter !! De un rancio que daban ganas de mandarla a freír puñetas. Decepcionada por su trato tan poco amigable, estaba a punto de eliminarla del MSN cuando,de pronto, alguien me saludó preguntando quién era..¡¡en la misma ventanita!! Aún pensando que esa niña estaba mal de la chota y/o bien me estaba tomando el pelo o tenía memoria a corto plazo, le contesté de nuevo como si no hubiera pasado nada. A la segunda, va la vencida. Una grata sorpresa. 
Ésta fue la individua que me presentó así sin ton ni son, como si fuera lo más normal del mundo, al que sería mi..mi..osito. ¿Las razones que le llevaron a eso? Se desconocen, ni ella lo sabe aunque afirma que fue un mero impulso, simplemente le dio por ahí. Y de algún modo entre mi particular culebrón y el de ella, sííí pimpollicos, con 13 años y un novio...un tanto perturbado O.O" si ya te digo yo que está zagala le pega a tó!! xDDD Es broma, Nana!! ;) Ejeeem..fifty-fifty ^^ Reconoce que entre su afición por los arácnidos y demás asquerosos bichos, sus constantes rifirrafes con la ley, su sagrada pasión por la Semana Santa y sus continuas charlas extrañas por no hablar de sus constantes paranoias, con cuatro pelos en el cabezón, frente para escribir la historia de España y unos ojos de topillo que no inspiraban confianza, era toda una joyica de chaval. ¿Lo veremos algún día aparecer en Mujeres y Hombres y Viceversa? o ¿ en Granjero Busca Esposa? Jijijijiji.


Eee...ya me he ido por las ramas. Estaba diciendo que de algún modo entre tanto culebrón, nació una fuerte amistad que a día de hoy se mantiene perenne y ojalá perdure. Tuvimos nuestras peleas, nuestros piques, discusiones gordas, momentos épicos, carcajadas de todos los tipos: ahogadas por una almohada, estridentes, demoníacas,etc, risas rozando la demencia, paranoias innombrables, reflexiones a altas horas de la madrugada, conversaciones que parecíamos auténticas licenciadas en Filosofía (Aaay San Agustín que Hostia Santa te vas a comer!!). Y que hablar, de esa larga temporada en la que te llamaba casi todos los días al móvil y nos tirábamos lo menos hablando una hora y pico, con el cotilla de mi hermano Chinchilla sintonizando la parabólica y las advertencias de mi madre regañándome para colgar de una vez. Palidecía cada vez que venía la factura pero seguía en las mismas. 

Famosas eran nuestras conversaciones cuando nos juntábamos las dos parejitas, aquellos momentos trío del perturbado, tú y yo que se armaba cada una que era para darnos a cada uno un premio Nobel al más tonto. ¿Te acuerdas de aquella vez que conocimos al hermano de mi osito? Recuerdo que te dije (¡¿¡¿pero por qué diablos no tendré la misma memoria para los estudios?!?!) que no le dijeras nada sobre mí y en cuanto tuviste la oportunidad, lo desconcertaste un  poco y soltaste la bomba...y yo me eché las manos a la cabeza. Irónicamente, cuando Alberto apareció en escena es cuando empezaron las cosas a torcerse. No faltaba el perturbado metiendo baza siempre en todo y todavía dice que por qué le guardo rencor. No digamos cuando conocí al "Dj Devil" creo que se hacía llamar así, de Alicante y tuve el rollo raro con él que se jodió todo, tú montaste en cólera y diste la cara por mí, el perturbado pegando zambombazos por el MSN y mi ex-osito amenazándolo con rajarlo. Pero aún así, todo cambió, nada volvió a ser como antes.  Momento micaballo.com, conocimos a Mery, en principio le tenía ojeriza y celos por la que liaba aquel maldito osito ligón por aquellos lares a rebosar de niñas creídas y resultó ser una pieza importante en nuestras vidas, una buenísima amistad que el tiempo se llevó pero con la que pasamos momentos inolvidables.


Aquella grandiosa conversación en la que conociste a la sis y la conexión que se produjo en ese instante.
El día en que nos dio por agenciarnos un arma letal. La violenta de Merceditas apostando por una katana, tú no quedándote atrás te decidiste por un afilado cuchillo jamonero en plan asesina psicópata de serie B y por último, yo, la más inofensiva de las tres, confiada en un par de macetas con geranios. Cómo olvidar míticas conversaciones messengeras en las que se tocaban todo tipo de temas, trascendentales, estúpidos, paranoicos. Otra más que desertó pero en esta ocasión, por propia voluntad.


 
            No te gusta nada pero si echamos un leve vistazo hacia atrás, podemos observar lo muchísimo que ha llovido desde entonces. Innumerables personas se cruzaron en nuestro camino, la gran mayoría se marchó por donde vino y tú, un buen día de vacaciones de Navidad te cruzaste en mi sendero pedregoso y aquí sigues, a mi lado. Está comprobado que la distancia no supone un problema, que las mejores amistades no siempre son las personas que tienes cerca y que uno puede, perfectamente, cruzar el mar Mediterráneo en una barca hinchable tuneada con pegatinas del Piponazo y un par de remos de plástico "Made in China" para ver a la persona que despierta una sonrisa en ti cuando la recuerdas. Nunca lo hemos probado, pero ni falta que nos hace, ¿verdad?. Se sabe que está científicamente aprobado por las 3E.M.E.S. Bueno, ahora 2, pero no importa, una se nos ahogó en la prueba de embarque...y qué? ¡¡Desconocíamos que no sabía nadar!!


Hoy cumples 20 años. Todavía es la maldita hora que no he podido asistir a ningún cumple tuyo desde que nos conocemos. Nueve años y aún estamos a dos velas sin vernos ni un mísero pelo. Rectifico: tú nunca llegaste a convertirte en porta velas pero bien que yo digievolucioné a candelabro con función de perchero en días fríos. La suerte que tuve es que con un osito gominola he tenido suficiente pero aquí la amiga ha salido con varios de los enanos de Blancanieves...versión pesadilla porque ninguno de ellos era calvo salvo Mudito y los tuyos presumían de labia aunque no de vocabulario abundante. Me recuerdas a Pichón, otro chinchorro cegato como tú JAJAJAJAJAJAJAJAJA. Curioso, en estos instantes, estoy cumpliendo con lo que habíamos hablado esta tarde: " Es feo y te jodes", " Claaaro, seguramente me dirás tales sabias palabritas que me hundirás y tú seguirás mostrándote igual de impasible y a los demás que nos zurzan". Pues sí. La diferencia es que no lo hago para ofenderte, sabes que soy así de puñetera y sí, me devuelven la moneda y reacciono encabronándome, soy así de especial. Si te sirve de consuelo, suelo hacerlo con casi todo el mundo, lo que ocurre es que Pichón, como QUISQUILLOSO que es, llega un punto en que ya se pone tonto el nene y me tengo que morder la lengua porque en el fondo, fondo, a mano derecha, en una chiquiesquina le quiero mucho y claro, no me gustaría que se enfurruñase porque...¡¡oiga usted!! tiene unos brotes que porque no puedo bufar como los gatos que sinoooo...Además, es un rencoroso de cuidado. No obstante, me libro porque soy su pichón mimado  (^_^) (casi siempre..es un tanto bipolar el chiquillo).


¿SABES QUÉ?

Eres la hermana que nunca he tenido. Podré haber tenido buenas amigas pero jamás alcanzaron el grado de afinidad que siento contigo. Para más inri aquellas a las que un día, brindé mi confianza acabaron clavándome una estaca por la espalda o simplemente, decidieron que yo ya carecía de importancia en sus vidas y se largaron por la puerta pequeña de Imaginarium y sin decir ni santa palabra. Pero tú no.
Tú, a pesar del tiempo y la distancia, sigues siendo un pilar fundamental en mi existencia. No sé cómo te las apañas pero aguantas mi temperamento sin pestañear, quizás porque eres igual de salvaje e impulsiva que yo. 
¿Similitudes? Somos el reflejo de la otra. Lo único que, of course!, tengo mejor gusto que tú en cuanto a raza masculina...por eso estoy sola JAJAJA ná, si lo estoy es porque soy de una exquisitez exótica que ésta decadente sociedad no sabe apreciar.  
Sin embargo, te admiro más de lo que te piensas. La fortaleza tan característica que empleas en todos los ámbitos de tu vida. El saber estar en momentos que lo precisan. Esa simpatía con la que conectas con las personas. Por no hablar de esa alma tan pura que nadie salvo los animales perciben al  reflejarse en tu mirada. La madurez con la que enfrentas esta etapa de inestabilidad. Perspicaz, no te fías de primeras. 
Careces de fuerza de voluntad y eres una perezosa. Tenemos serios trastornos mentales ¿Recuerdas la vez que te mandé al cementerio a que comprobaras ciertos asuntos, verdad? Y se te hizo de noche con un acojone que, seguramente, te estarías acordando de mí y en la bendita hora en la que se te ocurrió hacerme caso.
Ojalá pronto mejore la situación. Ojalá pronto sientas el calor de un hogar estable, retomando tus estudios, sumergiéndote en tu pasión cada fin de semana, realizando sueños que hasta ahora no estaban a tu alcance. Sinceramente, ojalá la vida te brinde esas oportunidades tan anheladas y tenga la fortuna de poder estar disfrutándolo contigo. 


Y no te preocupes, conseguiré llevarte de excursión nocturna, aunque sea con tu madre, la prole y el Señor Cloroformo al Sanatorio de Sierra Espuña. Al igual, que me zamparé una buena ensaimada nada más poner un pie en la isla y recorreremos juntas todos los cementerios habidos y por haber de Mallorca. Conoceremos dioses del surf y con un poco de suerte conseguiré meter a uno de ellos en la maleta. Daremos largos paseos montadas en corceles descubriendo la belleza mediterránea de tu tierra. Y de seguro, volveremos a aquel puertecito de aguas cristalinas y escasa profundidad. Conseguiré aficionarte al buceo y a las motos acuáticas. Y, finalmente, podré llevarme mi preciado capazo a rebosar de piedras y conchas marinas. 


(Vale, no será surfista o sí, la verdad no lo sé pero me vale igual :3)


Llegado a este punto, no hace falta que te diga nada más. Intentaré enviarte los regalines antes del Fin del Mundo pero no te aseguro nada, ya me conoces. Aunque queda una cosa y es:

GRACIAS. INFINITAS GRACIAS.



HAPPY BIRTHDAY NANA!!

** Tuvo que pasar un par de años para saber que se llamaba Ariana y no Ariadna.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Susurrándole al viento.



Sigues latente en mí.


Fui a dar contigo en una época de pleno auge de hormonas revolucionadas, de inseguridades, de radicales impulsos que traían sólo problemas. Me encontraba en medio de un vórtice de sentimientos contradictorios mas yo todavía seguía confiando ciegamente en las personas, seguía intentando ser aceptada por "la clase VIP" algo que llevaba haciéndolo ¿desde siempre?  Creía que adentrándome en su exclusivo grupo podría convertirme en alguien, no la ama suprema del universo sino ser una más, que siempre contaran conmigo para cualquier cosa que necesitasen o apuntarme a cualquier bombardeo. En definitiva, quería ser una de las denominadas "populares", sí, aquellas viles individuas que tan famosas son en películas americanas de adolescentes, la historia no varía mucho, la verdad. Aspiraba a ser perfecta, a que me admirasen y los chicos me tuvieran en cuenta como alguien y no como un algo siendo únicamente objeto de crueles burlas.

Yo, por aquel entonces, tenía mi grupillo...de pringadas, porque eso es lo que eramos: el último eslabón y no nos caía nada bueno. En mis desesperados intentos por ser una víbora, no podía evitar hacer daño a alguna de ellas...o a todas,. Y no me estoy refiriendo a agredirlas físicamente sino en el ámbito de la confianza yo dejaba mucho que desear, pero sinceramente no me daba ni cuenta, estaba cegada, no sabía quién era, quién tenía que ser o en quién podía confiar porque una cosa es segura, mis queridas amistades podrían tener pinta de santas pero nada que ver con la realidad, en cierto modo compartíamos varias similitudes. Excepto María.  Ella era toda inocencia, pasaba desapercibida para todos y jamás se metía en problemas, de algún modo la respetaban, quiero decir, la ignoraban pero no era una diana para ellos. De esa manera, ella vivía su vida y mira tú por donde, ahí está brillando. Es digna de admiración, me alegro mucho de que todo le vaya genial.

Bueno pues lo que iba diciendo, eso era una jungla, no un colegio, la ley del más fuerte/cabrón/hijodeputa era sagrada y predominaba sobre todas las demás que hablaban sobre el respeto, el compañerismo, la igualdad...y mierdas varias que allí eran totalmente inexistentes. A menos que se tratase de lamerle el culo a los profesores, ahí cambiaban las tornas y se volvían unos angelitos.

A ti te conocí en medio de esa hecatombe y en el fondo, lo agradezco aunque me arrepienta de haberte abierto las puertas de par en par y dejarte entrar en mi vida con esa facilidad que,  por aquel entonces, era propia de mí. Fuiste un tremendo error pero de lo que no me cabe duda es de que fuiste toda una lección, un aprendizaje, una experiencia. El cielo sabe el amor que te tenía,  cuánto te necesité y nunca estuviste, que sufrí por ti más de lo que me hubiera gustado tratándose de la relación que era, a pesar de todo, fuiste el primero que viste lo especial que había en mí (hablo en pasado porque lo que una vez alguien vio, se esfumó). El único que supo cómo conquistarme y derribar el muro que me mantenía separada y protegida del maldito mundo y sus estúpidas normas sociales. No obstante y como siempre ocurre cuando uno siente mariposillas en el estómago, termina perdiendo del todo la cabeza, haciendo estupideces "por amor" y demás idioteces que te meten en cada una que cuando te han roto el corazón y vuelves a la realidad te das coscorrones en la pared a la vez que te acuerdas de toda su familia.

Contigo descubrí una vía de escape que me permitía relajarme, una música que anteriormente  había escuchado pero no prestado atención y ahí fue cuando aprendí a escuchar, a poner el oído en vez de la oreja, a dejarme llevar por las melodías, por el sentido de sus palabras, engullendome en su poesía. Curiosamente, ése fue el período en que empecé a revelarme contra todo bicho, contra todo,supongo que de alguna manera tú habías influido y bastante en eso pero, por una vez,  tu influencia me vendría de perlas. Te quería y me hacías fuerte, sabía que, en el caso de que yo me cayese, tú estarías allí y por un tiempo, a tu manera, cumpliste. Sin embargo, eras persona que influía y que te influían y dada la edad que teníamos, era ridículamente fácil caer en tentaciones insanas. Sorprendentemente aún así, me negaba a dejarte, quería estar contigo, a tu lado a ser posible(cosa prácticamente imposible) y aguanté todos tus desatinos y tus idas y venidas. En fin, nadie dijo que la condenada edad del pavo era fácil de llevar.

Era tierna, cariñosa y romántica, no pecaba de pastelosa pero sí soñaba con un cuento de hadas, corcel incluido y perdices excluidas. Si antaño me llega a ver Pichón así se caería muerto al suelo, después resucitaría por no creer lo que veían sus ojos, volvería a comprobarlo y de nuevo, se iría redondo al suelo. En el fondo, tiene su gracia el dichoso asunto.

Irónicamente, yo te buscaba, anhelaba un príncipe con tus mismas cualidades físicas aunque hubiera deseado que tuvieras el cerebro desarrollado en el cogote y no en la punta del nabo como realmente lo tenías. Aún con toda la odisea que me hiciste pasar, llegaste a ser alguien muuuy importante para mí y aunque te guardo un profundo resentimiento dada mi naturaleza rencorosa, no puedo arrancar de cuajo la pequeña espina que todavía me mantiene, en cierto modo, unida a ti. No te quiero en mi vida, lo tengo claro.No obstante,  me siento intranquila, tengo que dejarte ir como recuerdo que eres pero no sin antes saber una cosa.  Una parte de mí aún indaga deseando encontrarte pero en la distancia, únicamente para cerciorarse de que estas bien, de que aún tienes la cabeza encima de los hombros porque, yo seré gafe pero lo tuyo con el infortunio no tiene nombre.

No tengo remedio, con todo el daño y problemas que me has causado, con el rencor que aún te guardo todavía, inconscientemente, me preocupo por ti. No te deseo ningún mal, a ti no. Que el mundo diga lo que quiera, pero fuiste el primero que rompió todos mis esquemas, que me enseñó a amar pero también a levantarme del desengaño y descubrir una parte que yacía escondida en mi interior. Gracias por poner tu granito de arena en mi existencia.


                                                                Espero que la vida te enseñe o te este enseñando a ser dueño de ti mismo y seas responsable de las consecuencias de tus actos.  
Sobre todo, sé feliz. 



jueves, 15 de noviembre de 2012

No tropecé, caí sentada en aquella condenada piedra.



El tiempo no supone la curación de las heridas. La sanación de dichas cicatrices depende de la actitud de la persona, de la motivación que le ponga para unir los puntos sin posibilidad de supura en el mañana.  La inercia de dejar pasar los días, semanas, meses intentando olvidar lo ocurrido, por definición, deberían disolvernos el mal sabor de boca y aunque no borre el recuerdo, elimina en mayor o menor parte el dolor lacerado que te oprime las entrañas.
Muchas, demasiadas personas inconscientemente en vez de cerrar la puerta de un portazo con llave, la dejan entreabierta porque no terminan de creerse lo que han visto y mantienen aunque sea, una ínfima esperanza en poder cambiar las cosas. Craso error.

¿Qué te hace pensar que dándole un giro de 180º a la situación acomodándola a tu gusto podrá volver a ser lo que antaño era? Nada es hoy lo que ayer fue.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Navegando en recuerdos con sabor a tiempo.




Lo reconozco: fui egoísta. Sí, no quería salir horrible en las fotos al igual que tampoco quería hacer el ridículo al no tener ni la más mínima idea de cómo andar con tacones. No quería quedarme en el hotel cutre pero caro. No, no me hacía ilusión enfundarme en el vestido ni maquillarme, aunque esto último era más que nada porque no tenía ni remota idea de cómo hacerlo. Íbamos hipermegajustísimos de money y había que ajustarse el cinturón hasta el cuello lo menos. Así pues, me negué en redondo a asistir, ya hacíamos suficiente esfuerzo en ir 4, el quinto no se le iba a echar en falta. Nunca me he sentido cómoda yendo como una princesa XL de cuento de esas que jamás protagonizaron dicha fábula y las que Disney evita a conciencia sabiendo que son todo lo opuesto al convencional canon de belleza. En resumen, donde no hay, no se puede sacar.

Aclarado esto, comencemos:

Es mi familia, es mi primo. Claro que desde hace unos años no se le ve muy a menudo el cabezón, tampoco se puede decir que haya puesto interés en reunirnos. Puedes estar orgullosa de lo que has conseguido con tus rollos raros, querida prima. Menos mal que decidiste abandonar la carrera de Psicología en el último curso, a solo una asignatura de conseguir la Licenciatura porque si no más vale que dios tenga en su gloria a los que serían tus futuros clientes.

Tendría que haber ido. Debería haber ido.  ¡Era el día de su boda! A uno le gustaría compartir ese maravilloso días con sus familiares más allegados y amigos íntimos deseándole buena suerte en su nueva vida. No obstante, algo tuvo que hacer mal para que sólo unos pocos fueran con buena voluntad y otros tantos, con la mosca detrás de la oreja pero esforzándose por cambiar las cosas y empezar de cero. Yo no quería falsedad ni miradas desdeñosas. Quería ver un clan de vuelta unido, feliz sin rencor ni malas intenciones. Por lo que me contaron no estuvo tan mal como hubiera cabido esperar, es más estuvo genial, buen ambiente, muchas risas y atisbos de renovada complicidad. Sí, bueno ¡bien podrían estar fingiendo!. No puedo evitar mostrarme escéptica a la par que desconfiada.
Lo que sí añoro muchísimo son esos adorables tiempos de unión, la seguridad de poder contar siempre con su mano, las miradas cómplices que revelaban lo que la boca no decía, carcajadas sonoras que te provocaban ataques de tos, atardeceres embadurnados de arena y lodo con alguna que otra picadura de medusa oliendo ligeramente a After Bite. La primera vez que me monté en una piragua y me colé dentro sin poder salir después al encasquetarme de mala forma. Las veces que nos quedamos atrapados en el Mar Menor cerca de la Isla del Ciervo con el patín y tuvimos que bajarnos a empujarle sin perder la chancla en el camino o tener que comprarnos otras en el primer puesto que pilláramos porque se le había salido la goma o terminado de desmenuzar. Cuando nos escondíamos en el pequeño trastero entre la lavadora y el tendedero y había que tirarse una vida para dar con nosotros así como aquellas veces en que nos disputábamos los juguetes corriendo veloces hacia el armarito del patio e intentando coger la caja de detergente que contenía lo que buscábamos. No, no nos esnifamos el detergente ¬¬. Solo que mi tía en vez de tirar las cajas, guardaba los trastos en ellas.

Pff, recuerdos son. Hacerse mayor no necesariamente implica dejar aquellas buenas costumbres de lado, lo malo es que por unas cosas u otras lo vas dejando y cuando quieres darte cuenta todo ha cambiado y cada uno hace su vida por otro lado.

¿Volveremos a reír como niños?
¿Algún día dejaremos nuestras diferencias en un rincón y volveremos a ser la familia que éramos antaño?No pido que todo sea igual que antes, tan gilipollas no soy, sin embargo, no me gustaría perder aquella familiaridad que tanto nos caracterizaba.

En fin, en todas las familias se cuecen habas. En la mía, por lo visto, michirones.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Danzando con las estrellas.



Quisiera poder recitarte mi esencia en verso.
Quisiera poder oír tu voz latir suavemente en mi oído.
Quisiera observar la belleza hipnótica de tu mirada reflejada en la mía.
Quisiera sentir tu presencia sin tu ausencia.

Recuerdos escurridizos, déjà vu que dejan sin aliento, retazos de algo ya vivido aunque no recordado. Difícil explicar la extraña sensación que le invade en ciertos momentos al experimentar reflejos de algo tan conocido como desconocido. Lo siente, lo reconoce pero su memoria no registra tal hecho.
Voces serenas que calman la tempestad y desvanecen la bruma que la atrapa. Susurros de libertad que acompañan al viento revolviendo sus rizados cabellos, esclareciendo pequeños fragmentos de luz que a diario se le escapan. Un atardecer empaña la añoranza en su mirada, su cuerpo ya acostumbrado al desasosiego refuerza su consistencia y lágrimas heladas que permanecían a la espera de desembocar como nimios riachuelos cruzando un desierto, se evaporan de inmediato.

Ella es muy suya.