viernes, 2 de noviembre de 2012

Danzando con las estrellas.



Quisiera poder recitarte mi esencia en verso.
Quisiera poder oír tu voz latir suavemente en mi oído.
Quisiera observar la belleza hipnótica de tu mirada reflejada en la mía.
Quisiera sentir tu presencia sin tu ausencia.

Recuerdos escurridizos, déjà vu que dejan sin aliento, retazos de algo ya vivido aunque no recordado. Difícil explicar la extraña sensación que le invade en ciertos momentos al experimentar reflejos de algo tan conocido como desconocido. Lo siente, lo reconoce pero su memoria no registra tal hecho.
Voces serenas que calman la tempestad y desvanecen la bruma que la atrapa. Susurros de libertad que acompañan al viento revolviendo sus rizados cabellos, esclareciendo pequeños fragmentos de luz que a diario se le escapan. Un atardecer empaña la añoranza en su mirada, su cuerpo ya acostumbrado al desasosiego refuerza su consistencia y lágrimas heladas que permanecían a la espera de desembocar como nimios riachuelos cruzando un desierto, se evaporan de inmediato.

Ella es muy suya.

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