jueves, 15 de noviembre de 2012

No tropecé, caí sentada en aquella condenada piedra.



El tiempo no supone la curación de las heridas. La sanación de dichas cicatrices depende de la actitud de la persona, de la motivación que le ponga para unir los puntos sin posibilidad de supura en el mañana.  La inercia de dejar pasar los días, semanas, meses intentando olvidar lo ocurrido, por definición, deberían disolvernos el mal sabor de boca y aunque no borre el recuerdo, elimina en mayor o menor parte el dolor lacerado que te oprime las entrañas.
Muchas, demasiadas personas inconscientemente en vez de cerrar la puerta de un portazo con llave, la dejan entreabierta porque no terminan de creerse lo que han visto y mantienen aunque sea, una ínfima esperanza en poder cambiar las cosas. Craso error.

¿Qué te hace pensar que dándole un giro de 180º a la situación acomodándola a tu gusto podrá volver a ser lo que antaño era? Nada es hoy lo que ayer fue.

1 comentario:

  1. Yo nunca e conseguido que con el tiempo se curen del todo las heridas :/,siempre que lo recuerdas duele y no puedes hacer nada para cerrarla.
    Pero lo mismo te digo sis! pon algo mas alegre :P te quiiero <3

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