miércoles, 16 de enero de 2013

Puntualización sobre algunos aspectos.



¡Feliz Año 2013!

El año ha arrancado con su misma parsimonia a la que me tiene acostumbrada, nada ha cambiado en los aspectos esenciales. 
Sigo siendo una vaga y se me está acumulando el trabajo de forma alarmante. Me altero, me frustro, me enfado pero no hago nada. Seré imbécil.
En el paro. Aún. Sin cambios venideros a excepción de un posible trabajo en el McDonald's, espero no terminar limpiando baños menos todavía el de los hombres...un estercolero se queda en nada a su lado.  Sí, sí, que estamos todos de acuerdo en que no debería quejarme, que tal y como están las cosas, todavía debería dar las gracias pero ¡oiga usted!  que no limpio el de mi casa porque me da auténtico asco (¿Qué tendrán los hombres que levantan la tapa del WC pero luego no la bajan? y otra cosa tanta puntería de la que presumís pero luego no atináis meando, ¡¡PUERCOS!!) voy a poder pasarle el desatascador a un baño público..JA...JA. 
No estaría nada mal que el infortunio dejara de tomarnos como su diana favorita, estoy hasta el culo de tanta desgracia seguida. 
Es más lo que estaría jodidamente bien es que nos tocará la lotería o el Euromillón. El dinero es la causa de todos los problemas pero también supone la solución y nosotros, mi familia, necesitamos una más pronto que tarde.
He aborrecido los Kinder Bueno y las Oreo pero me he aficionado a los Phoskitos, que no sé qué es peor. 
He llegado a la conclusión de que se me resetea el cerebro cuando le viene en gana y en los momentos más inoportunos. En serio, intentas mantener una conversación medio civilizada y de pronto, entre que eres un antisocial y lo que te cuesta relacionarte vas y te quedas con la mente en blanco sin encontrar las palabras adecuadas, así que empiezas con interjecciones extrañas que le hacen pensar al susodicho receptor que o bien, eres subnormal , te falta algún tornillo o las dos cosas. Y te frustras. Mucho. Luego caes en una semi - mini - depresión y te pones a filosofar sobre la vida tú sólo en medio de la calle con toda la jeta de "Forever Alone". Un show, lo que yo te diga.
Creo que le estoy dando demasiadas confianzas a Pichón y estoy empezando a sentirme insegura. No te lo tomes a mal, pero el día que digas de putearme, tendrás todas las cartas para hundirme más allá del núcleo terrestre. 
Me estoy quedando topilla, el resplandor del monitor absorbe cual foco en un estadio de fútbol, luego a luego tendré que ponerme las gafas de sol y eso que el brillo lo tiene a cero. 
Me encantaría trabajar en una panadería/confitería/pastelería y no porque sea una zampabollos ¬¬ sino porque me encanta ese mundillo.
No me mola nada que me reconozcan por la calle individuos no deseados de mi pasado. Es una situación muy violenta. Me angustia pensar que en 10 años no he cambiado nada físicamente provocando que sea fácil  distinguirme. A ver, no estoy diciendo que este igual a como estaba con 12 años pero los rasgos del rostro son jodidamente distinguibles a distancia.
En diciembre comencé un curso de diseño gráfico, el cual está empezando a tocarme los ovarios en demasía por culpa del maldito Adobe Illustrator, joder, no tengo paciencia para ese tipo de cosas. 
Tengo un claro problema con las comas.
Me encantaría aprender a cocinar. Perfeccionar mi nefasto inglés y obtener algo de confianza en mí misma hasta ahora inexistente para emprender nuevos proyectos que, espero, que me lleven a donde deseo.
La música nativo americana me sintoniza con mi esencia. Me mantiene serena pero también me provoca una oleada de retazos de algo que no consigo recordar o entender . Me dota de una buena dosis de reforzadas fuerzas para seguir adelante aunque, inexplicablemente, me produce tristeza, añoranza como si me faltara un trocito de mí. A todo esto, no me olvido de vosotros:

Llevo mucho tiempo sin actualizar por falta de inspiración.
Necesito más vida social, conocer gente afín a mí. Asomar poco a poco la cabeza por la atalaya de mi castillo blindado e insondable para observar la maravilla de un mundo por descubrir, abrir las alas y alzar el vuelo con la mirada fija en el sol naciente, surcando aquel enigmático firmamento salpicado de estrellas. Experimentar cada una de las sensaciones que antes no pude degustar, soltar los amarres y sentir estremecimientos de calidez con el abrazo de bienvenida a un nuevo día. 
Como un joven rosal que tras un duro invierno recubierto de escarcha, despierta desperezando sus pétalos con su hábil afinidad con todo lo que le rodea. 

Despierta y encuentra.