domingo, 30 de junio de 2013

Dreams II.


El sábado me fui a la playa con mi madrina y hemos vuelto hoy al mediodía. Pues bien, llevo día y medio en el que la mayoría de la conversación ha fluido en torno a mi futuro papel como tita y los inexistentes, por ahora, sobrinos/sobrino/sobrinas/sobrina. Quien me conoce, aunque sea superficialmente, una de las primeras cosas que pilla al vuelo es que carezco totalmente de instinto maternal y que los bebés/niños no me causan especialmente ternura ni adoración. De hecho, los recién nacidos son feos...pero feos, dan repelús y esos ojos tan negros recuerdan a las típicas películas norteamericanas de terror. Cada vez que veo esa imagen en mi mente, se me pone los pocos pelufos que tengo en los brazos, en punta y por supuesto, lo último que te dan ganas es de acercarte ese bicho al cuerpo.

Así pues, mi querida tita, todo lo contrario a mí en cuanto a maternidad y similares me ha metido una paliza del coponcio en menos de 48h. Si a eso le sumamos el dolor lacerante de muelas que me lleva asediando gran parte de la semana y la cantidad de calmantes que me corren por las venas, podemos esperar que no disfrute de un sueño profundo así como con tíos buenos, calcetines donde elegir, éxitos varios, bla bla...nooooooo! toca pesadillas o sueños estrafalarios que rayan lo psicodélico.

Puntualizar que voy a relatar, a continuación, un sueño algo inquietante con música de fondo de la mano de Hildegard von Bingen y de vez en cuando, un griterío de muchedumbre enfadada. Dudo que a partir de esta noche, le caiga a alguien en gracia Brasil.

Todo sucede en la casa de la huerta. Aunque, en esta ocasión, todo tiene un aspecto más envejecido y ligeramente transformado. Como de costumbre, no veo a nadie ni siquiera a mí misma con claridad, sé quiénes son, sé que estoy allí, quizás exactamente igual que estoy ahora pero está todo envuelto en un matiz difuminado.
Me veo a mí misma, en el porche de la planta baja de pie, recordando. No sé qué hora del día era cuándo sucedió pero agradezco que esa imagen también la contemplara con un deje borroso y poco definido. Estábamos Pichón y yo en algún balcón -desconozco la localización porque a primera vista parece mi casa pero luego no lo es-, eeeeeh pues dándole palique al asunto y -Pichón no es mi novio, de hecho, más gay y no nace- por desgracia, me dio tiempo a ver hasta la posición. De vuelta a la realidad, alguien me pregunta cuántas veces sin protección y yo contesto que una. En verdad, fueron varias, al parecer al jodío nunca se le acababa el depósito. Varias en un mismo día, seguidas, quiero decir. (La ostia, tengo buena memoria hasta soñando...). Aclarar que sabía que era él pero, por lo visto, le cambié así como quien no quiere la cosa, el cuerpo de cuello para abajo a mi gusto. Lo sé porque, entre otras cosas, el muchacho en la vida real parece un palo de fregona, mocho incluido y luego que veía su torso con mayor lucidez. Y creadme era una tableta no cuadrada pero en su punto.

Total que al parecer, a causa del resultado de una analítica,  había descubierto que me había quedado embarazada pero en realidad no se sabría de forma definitiva hasta que no me hicieran otra clase de prueba, tipo ecografía, los conocimientos médicos no los recuerdo. Entonces, sale por ahí uno de mis primos, vamos a llamarlo, Rubishel. Él creía que por besarnos en una macro fiesta de la cual en la vida real, jamás pondría un pie, me había preñado mágicamente. Es más, en los últimos rescoldos del sueño sale por ahí con dos palos anchotes tipo bambú igual de largos que mis piernas y me veo preguntándole que para qué eran y él me contestaba algo de la forma de la tripa durante el embarazo, todo esto sucedía delante de mi padre cuyo rostro sí veía y otros cuantos más que eran una mancha indistinguible. Yo contestaba rápidamente que qué me estaba contando, que yo no me había quedado preñada y tal y mi primo me soltaba con toda naturalidad que si no me servía para lo que me había dicho, entonces harían un buen uso cuando tuviéramos relaciones sexuales. Sin comentarios. Pues nada, de pronto, me teletransporto a mi cuarto y estoy acostada en mi cama, con mi perra al lado y reflexionando de qué forma le voy a contar a Pichón que, debido a ese impulso que tuvimos ése día, pues había ocurrido lo que nadie quería que sucediera, menos yo. Una bonita forma de perder la virginidad, nótese el sarcasmo. Al final, opto por llamarlo al móvil y decírselo así como quien dice de irse al cine a ver la última de Pixar. Me lo coge y cuando estoy a punto de soltarle la traca, entra mi madre sin llamar y cuelgo a la vez que me siento encima del móvil, preguntándome que qué quería de cenar. Ella no sabía nada del asunto, comprensible, verdad?. No sé qué le contesto, se va, cuando estoy segura de que no me puede oír, vuelvo a llamar y en esta ocasión, no descuelga.

Otra cosa que recuerdo es que una de mis primas, que en teoría era la hermana de Rubishel le había prohibido a él acercarse a mí después de la gran noticia. Luego, salgo hablando con ella por móvil y le pregunto acerca de eso y me contesta que le daba igual, que otro sobrino más. El caso es que cuando hablaba no se refería a Rubishel sino a Pichón, como si ella fuera su hermana aunque en realidad fuera la del primero...en verdad, no era la de ninguno de los dos.

FIN

Ahora sí, cualquiera que lea esto sin tener la menor idea de quién soy y cómo soy, pensará que estoy más salida que el pico del mango de una carretilla y que quizás tenga un trastorno mental. Pues no. Nada de eso, aunque admito que me falta algún que otro tornillo.
Por esta vez, conozco el trasfondo de la pesadilla porque sí, lo es. Si bien es cierto que Pichón se ha ganado su huequito en mí, pero de ahí a hacer lo que hacíamos en esa ensoñación, no hay un trecho sino un par de planetas y galaxias de por medio.
Así pues, el significado en sí creo que no lo tiene, como ya he dicho carece totalmente de sentido. La conclusión que saco hace referencias a las situaciones que he vivido estos últimos días, tales como mi tía enrollándose cual persiana con el rollo de los sobrinos, mi primo quejándose de que por más que hiciera abdominales no conseguía la tableta y la comida familiar de todos los domingos que hay en la casa.
En resumen, un popurrí de mi entorno familiar con un toque chocante, tirando a absurdo. Y por último, tirando un poco más del hilo, cierta inquietud de cómo será ese momento y las consecuencias que puede tener, obviamente no me refiero al embarazo.
No me hago responsable de lo que sueño o no, mi mala cabeza sabrá los líos que se monta ella sola. 

1 comentario:

  1. JAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    "Nunca se le acababa el depósito" Y eso cómo lo sabes tú, reina? (guiño guiño codazo codazo)
    Me encanta, me encanta!
    Y hasta estoy bueno y todo... Un show xD

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