lunes, 3 de junio de 2013

Dreams

A riesgo de parecer una paleta escribiendo y con un examen final de filosofía mañana que me lleva por la calle de la amargura, comenzaré relatando algunos sueños que he tenido estas últimas noches de insomnio y ansiedad. He leído que para una correcta interpretación de los sueños hace falta dos cosas: Una, describirlos en un cuaderno antes de que se te esfumen y dos, consultar un especialista en ese campo. Dado que ésto último no es posible y si lo fuera, no lo haría me concentraré en hacer las cosas bien y ver qué conclusión puedo sacar de ello..aunque, en el fondo, sé dónde se encuentra el problema. Probemos.

(Como aquella vez en que se me ocurrió la "fantástica" idea de leer las líneas de mis manos, lo que viene a ser la quiromancia..autodidacta, ¡¡hasta me dejaron una guía muy completa sobre el modo correcto y las pautas a seguir!!..El resultado no fue el esperado, resumiendo; soy el punto de mira de todas las desgracias y eh! que no me lo invento yo, lo jodido es que lo pone -no con ésas palabras- en el dichoso libro, a saber quién me mandaría a mí...)

Bien, vale, ahora mismo..no me acuerdo con exactitud de ninguno pero haré un esfuerzo aunque me explote el cerebro por overbooking de conocimientos inútiles.

El más reciente ha sido el de esta tarde en la mini siesta que he INTENTADO echarme. No es fácil dormir cuando 1h antes -más o menos- se ha empinado uno, una taza de granizado de café concentrado. En serio, la cafeína se debe de tomar moderadamente y a ser posible en épocas en el que el estrés no sea tu compañero de armas. Da igual lo que hayáis visto en las Chicas Gilmore, nosotros somos mortales. Hablando de las muchachas éstas, he soñado con Rory y Jess, sólo que la primera era yo en su cuerpo y el otro...ése no había cambiado.

*INCISO* Reconozco que uno de mis hombres predilectos es Jared Padalecki que hace de Dean en la serie, razón por la cual, antes de ver nada ya estufiaba a Jess (Milo Ventimiglia). No obstante, ya no le tengo tanta ojeriza, tiene ese punto macarra que por alguna extraña razón nos atrae a las mujeres aunque claro, puntualizar que estaba mejor...en los tiempos en los que rodó la serie.

Pues nada, tras ésta breve aclaración, resulta que nos hallábamos en el barrio del Infante - un tanto metamorfoseado- y corríamos huyendo de un grupo de personas de etnia gitana -cabe destacar que llevaban tanto oro que parecían un gusiluz- y con el uniforme incluido de Chilton hacía una especie de versión muuuy torpe de parkour saltando vallas, escaleras, etc, lo que no sé es cómo no me deje los piños como parte del decorado natural del lugar. Era de noche e íbamos enfilando para la Avenida de los Dolores (rotonda del Media Markt) por un jardín con muchos arbustos que parecían puffs y columpios por doquier, éso parecía más una carrera de obstáculos que una huida, subimos una rampa llena de guijarros y me instó a esconderme entre un seto y una palmera -no sin antes estrellarme de morros con una pared de cristal que no sé que pintaba ahí y tampoco por qué iba a cuatro patas -. Evidentemente, por mucho que me esforzara en encogerme como si fuera una cochinilla, era muchísimo más grande que aquel seto que parecía una taburete de Ikea Kids, no podía camuflarme en la oscuridad porque detrás estaba el cristal que reflejaba una luz mortecina que no sé de qué era ni de dónde venía. Total, que al tío le valió posicionarse detrás de una palmera para ocultarse pero a mí me pilló la bruja de lleno - era una mujer de cabellos rizados, rubia, llevaba muchos abalorios y tenía un aire a Esmeralda, del Jorobado de Notre Dame, en cuanto a vestimenta se refiere- Sé que era bruja, no sé si de magia blanca o negra, eso sí, pinta amigable no tenía ninguna y sonreía de una manera que a uno le llegan inequívocamente señales de una muerte próxima. Había también otra mujer pero estaba sumida en las sombras aunque sí que recuerdo que había una hoguera relativamente cerca, porque distinguí a la primera mujer precisamente por el reflejo de las llamas. Ya no me acuerdo de nada más, lo único que querían algo de mí pero yo no sabía qué era.

*PUNTUALIZACIÓN* Al igual que no duermo a pata suelta tampoco tengo un sólo y profundo sueño, no, tengo varios y de profundos nada, más bien realistas y demasiado.

Otro. En esta ocasión iba en bicicleta buscando o persiguiendo algo o alguien. También iba por el barrio del Infante y sí, estaba cambiado como tachado a la antigua. De éste recuerdo retazos aunque se enlazaba de alguna manera con el anterior descrito. El caso es que pasaba por enfrente del patio de una escuela, si es que ese trozo de tierra en medio de la nada se le puede clasificar así y había dos niñas con uniforme (parecido al de Rory) y yo tenía que darles algo o preguntar por alguien. Pues nada, dejo la bici aparcada en el lateral de un contenedor del vidrio y cuando voy de vuelta me topo con un tío muy estrafalario al más puro estilo sargento   Baracus, sólo que llevaba una camiseta roja con un logo en negro y parecía que llevaba una piña como peinado. Ah! y gafas de aviador. Total, que voy corriendo hacia él -que ya se había montado en MI bici y se largaba tan tranquilo- soltándole alaridos e insultos varios, que desconocía su existencia hasta ese momento, cuando de pronto se para, me mira detrás de sus gafas y me suelta una tremenda diatriba verbal sobre el capitalismo y el anti sistema. Él optaba por vivir al margen de las reglas que dictaba la sociedad consumista de hoy en día y vivía en un viejo autobús transformado en caravana -tampoco es que fuera muy asiduo a la limpieza y el orden-.

Fin.

Por otro lado, hace unas semanas, soñaba muy a menudo con cierta persona que cuando se marchó se llevó una parte de mí con él y a veces, le acompañaba mi querida Nana. Y extrañas personas sin rostro que hacían la función de personajes secundarios.
He de reconocer algo que me resulta duro de confesar y es que, en verdad, ya no me acuerdo de su rostro, de nada en realidad. La visión que tengo de él es difusa. Ahora bien, en los sueños aparece en calidad HD por decirlo de alguna forma y son meros retazos de las fotos que solía enviarme. La ensoñación adquiere siempre un tono cálido, siempre hay luz, brilla el sol, sean las circunstancias que sean. Invariablemente, le busco yo y me encuentra él. En cuanto a las características, suele sacar a relucir lo que llevo dentro, lo que me carcome, lo muchísimo que le echo de menos e incluso, que le necesito. Durante todo ese lapso, antes de encontrarme con él me muestro ansiosa, cauta, triste porque por más que busco no atino y de pronto y siempre de la nada, aparece como si fuera mi estrella y bueno, al principio, me quedo estupefacta, después recelosa y por último me lanzo a sus brazos que, por supuesto, me reciben abiertos. Sus ojos verdes brillan y me observan con el sentimiento que jamás pudimos experimentar y una franca sonrisa. Yo, en esos momentos, no me veo a mi misma con claridad, sólo me embebo de esa ilusión porque sé que se esfumará como el humo, sé que no es real pero a la vez, ése encuentro está teñido de un realismo que sobrecoge. Como de costumbre, me despierto con una abrupta sensación de pérdida, lágrimas a punto de desbordarse (ya aprendí a manejar la situación) y angustiosa necesidad de sus abrazos porque, y ni una vez falla, cuando estoy cerca o me rodea con sus brazos (era mucho más alto que yo) siento una seguridad que nunca he sentido con nadie , tranquilidad por no tener que fingir alguien que no soy u ocultar mi esencia por miedo a que me tomen por un bicho raro.

No deja de ser curioso haber amado tanto a una persona que jamás tuve enfrente mía. Es patético pero lo que yo sentí era verdadero, pueden llamarme ilusa pero alguien que te hace estremecer sin ponerte un dedo encima, que encontró la forma de abrirse paso a través de la fortaleza en la que me resguardaba y supo ver más allá de la apariencia, ya me pueden decir misa, que dicha persona le da tropecientas mil vueltas a cualquiera que haya conocido y que al primer vistazo, me rechazó como si fuera un objeto en un escaparate de outlet. Claro que también me redujo el corazón a cenizas y le guardo un saquito de odio con ingredientes especiales, aún así y cruzando los dedos ruego a los cielos que no sea ningún traficante de drogas y demás mierdas, no este sumido en el alcohol y otras mierdas similares, no este en la cárcel chupando condena y sobre todo, que no me tenga tanto odio que si nos cruzamos me raje en dos. A esas edades no era ningún ángel caído del cielo pero tampoco era un cabrón endemoniado, obviamente no defiendo todo el daño que me ha causado pero conocía el trasfondo de sus acciones e intenté ayudarlo aunque por minoría fallara estrepitosamente.
No puedes ayudar a una persona medio descarriada hablando sólo por MSN, necesitas un contacto más estable con ella y confianza a cantidades industriales y yo no poseía ninguna de las dos cosas.

Para avanzar se precisa cerrar puertas, cicatrizar viejas desgarraduras , sustraer los aguijones evitando que el veneno se expanda y sobre todo, perdonar. Perdonarme a mí misma. Entender que hay cosas de las que no soy responsable y si lo soy, dejar de echarme tierra por encima.
En definitiva, necesito curarme y renacer del espectro a la vida. 

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