domingo, 23 de junio de 2013

¿Cómo se mata a "la negra"? Necesito aprender brujería.



Hoy ha sido un día de mierda.

Comenzó normal pero conforme fueron pasando las horas, se iba torciendo más. Si eres una gafe redomada como yo, no puedes permitirte el lujo de bajar la guardia y hacer planes futuros aunque dicho periodo de tiempo no pase de la noche.
El objetivo de la cámara ya estaba fastidiado desde hace meses, no obstante, seguí usándola con frecuencia procurando no profundizar en el zoom ya que ahí es dónde residía el problema.  Esperaba esta noche con ilusión pues podría contemplar una soberana y hermosa luna llena, disfrutar de las hogueras y los fuegos artificiales y como no, hacer un reportaje fotográfico de todo ello. Pues, por lo visto, me ha sido vetado semejante "privilegio" ya que dicho artefacto ha decidido morir esta tarde mientras buscaba un buen enfoque para fotografiar un grupo de aves que sobrevolaban la zona.  Se le ha quedado el objetivo atrancado y aquí la tengo apagada, sin la batería y la lente espachurría. Todavía está en garantía pero como suele ocurrir en la mayoría de casos, hagas lo que hagas, digas lo que digas, la culpa será siempre tuya, ellos no se hacen cargo absolutamente de nada y eso que tuve que hacer un cambiazo de baterías con mi antigua cámara porque la que llevaba no se encajaba en su sitio provocando que se apagase sin previo aviso.

No obstante, opté por callarme porque tengo fama (ganada a pulso) de que los aparatos electrónicos - y los que no, también - se rompan en extrañas circunstancias con resultados como si les hubiese pasado por encima un camión. Arranques de mala ostia que me dan, oiga. Por aquel entonces, el aparatito tenía sólo dos días...o uno y medio y no quería dar la voz de alarma.

Algunos pensarán que la cosa no es para tanto lo que desconocéis es que es una parte de mí, un trocito de alma, voy a todos lados con ella y cuando ha empezado a dar problemas se me han encogido las extrañas de impotencia porque ya sabía que tarde o temprano, llegaría el día en que la lente no diera para más pero no esperaba que fuera tan pronto y tan inesperado. Estoy triste. No tengo dinero para comprar otra, sin embargo, mañana me pasaré por varias tiendas para ver si tiene arreglo y si es así, pedir presupuesto y ver si merece la pena, normalmente cuesta más la reparación que la propia cámara. Lo que le ha ocurrido hace que me sienta vacía y desganada, ya que no quiero ver ni visitar nada que me pueda llamar la atención si no la tengo para poder plasmarlo y recordarlo siempre.
Hoy cenábamos en la casa de la huerta pero ni me he sentado con los míos - estaban viendo el fútbol, deporte que detesto- y apenas he probado bocado. Así que he optado por acostarme en un sillón en un rincón dónde pudiera observar con total naturalidad el cielo sin que me estorbase la iluminación de las farolas naranja chillón. Este año, la hoguera no ha sido nada especial, parecía más el típico fuego que enciendes para quemar basura y malas hierbas que otra cosa, si bien lo que se estaba quemando era justo eso. No he pedido ningún deseo ni me he parado a contemplarla, más que nada porque desde mi posición -en un resquicio entre los respaldos de los sillones-, la tenía a la vista. Tampoco me sentía ya con ánimos de lanzar mis deseos a las llamas, total arderían junto con la basura así que no es muy simbólico ni halagüeño. Me he venido en mi coche -le tocaba paseo- éste también tiene su historia y un significado emotivo. Me encanta, no lo disfruto tanto como quisiera debido al elevado precio de la gasolina y soy consciente de que le toca baño, hasta alguien ha firmado en él y aunque no conozco a dicho individuo en persona, conozco su tag, pintado en algunas de las paredes de la zona. Si por mi fuera recorrería todos los lugares y pintorescos rincones de la región con él y sola, sí, me iría de excursión a sitios desconocidos en compañía de mi soledad y mi coche, ya que no he tenido la suerte de conocer gente con el mismo afán de aventura. Necesito socializar pero no sé cómo si por lo general, no soy una persona sociable y no me fío un pelo de las personas.

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