viernes, 16 de agosto de 2013

Reforzando la coraza.


¿Mi mayor miedo?
Perderme a mí misma. 
Demasiados demonios, demasiado mal acumulado, atragantado y tragado a la fuerza. 
La desconfianza me hace ser insegura y la inseguridad me crea vulnerabilidad.
Ésa es mi flaqueza, ahora ya lo sabes. 

jueves, 15 de agosto de 2013

Odio estar encadenada a este marchito corazón.



Él, con el paso de los días, era una mierda seca en el camino. Sí, sí...de ésas que se convierten en armas arrojadizas. Tú...tú, eres un chinarro de esos que se te clavan en la chancla y vas medio taconeando mientras andas. Molesto, desquiciante y encima te quedas con la mitad de la chancla en la mano cuando intentas sacar esa diminuta pero persistente y afilada piedrecita. 
¿Sabes cuál es el problema, entonces?
Que eras un canto rodado que me encontré, por casualidad, un día en mitad de mis andares. Y todo el que me llega a conocer, sabe cuánto me encantan dichas piedras. Y hoy, por culpa de mi descarrilada mente, observa en lo que te has convertido.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Palangana y moho.

No me gusta encariñarme de las personas. 
Desconozco el motivo pero, últimamente, todo el que se cruza por mi camino es de paso, deja huella pero se marcha sin miramiento alguno. 

domingo, 11 de agosto de 2013

Si no me deja enrollarme cual persiana, no merece la pena.


Antes, no sabía qué hacer con tanto clavo oxidado en mi existencia y hoy, he decidido darles un uso. Fundaré mi propio imperio de clavos "reveníos". Empezaré construyendo un chalet con jardín y piscina para luego ir subiendo en la escala de pobres estudiantes en paro que se hicieron millonarios atesorando clavos...
                                                                                                                       Vayámonos, pues, a dormir.

lunes, 5 de agosto de 2013

Maldigo a los de tu calaña, bellaco.

Todavía me cuesta creer que todo esto sea cierto.
Me utilizaste como consuelo sin importarte lo que yo podía llegar a sentir.
Cambian tanto las cosas, no de unas semanas a otras, todo se reduce en días...
No sé si realmente cambiaste o es que, en realidad, eras así y estúpida de mí, no fui capaz de darme cuenta de tu juego. De ser verdad lo segundo, no mereces siquiera que te de la espalda, nada es lo que eres y a la nada te reduces.
Me avergüenzo desde aquel fatídico día. Dime qué perdías conociéndome.
Tanta palabrería barata, de pega, de quita y pon, todo quedo en el aire y hoy ya no estás aquí.
Mentira tras mentira y es la dichosa hora que, aún sigues clavado en mí.
Por mis ovarios que tú sales y por la puerta trasera, además.

Afloja los amarres.



No sé qué es peor, si resistir la tentación o caer en ella.
Ser leal a la palabra o dejarse llevar por los impulsos.

viernes, 2 de agosto de 2013

Lo que da de sí la famosa corona del burger.

Nunca me han gustado las cosas ácidas, menos las personas dotadas de estas características.
Asco de apariencias, el próximo que vaya de santo conmigo, le corto los limones.