martes, 17 de septiembre de 2013

El tiempo y el olvido no van de la mano, Nano.


¿Qué es de ti? 
¿Qué fue de ti?
¿Dónde estás?
¿Siquiera sigues aquí?
¿Por qué te marchaste?
Desapareciste, te sumergiste en la nada.
¿Acaso, tan poco te importábamos que te fue totalmente indiferente salir de nuestras vidas, como si jamás hubieras existido?
¿Eres consciente del daño que, aún a día de hoy, nos produce tu ausencia?
¿Me recuerdas?
¿Me odias?
Vuelve la vista atrás y dime, ¿dónde quedaron todos los momentos vividos con tu vecina, confidente y gran amiga, Ari?
¿La echas de menos?
¿Por qué pasan los años y no escribes?
¿Qué eres? 
Un retazo lejano sin forma que asoma al presente, de vez en cuando, sin previo aviso. 
Prevaleces en la memoria pero no es suficiente. 
¿Te volveré a ver?
Mi mente se alió con el tiempo y te olvidó, sin embargo, la herida y posterior cicatriz que dejaste dentro de mí,  lejos de conformarse, te mantuvo vivo. 
Una espina, ¿me amaste alguna vez o todo fue un cuento?
Dos más bien, ¿qué fue para ti realidad o ficción?.
La permanente incertidumbre crea dudas. 
¿Cuando observas a tu hermana, su nombre evoca mi recuerdo?
¿Le hablas de mí?
¿Le habéis cambiado el nombre?
Esa pequeña criatura rondará ahora los 8 años. Querías ser padre, le tenías devoción.
Cierra los ojos y reúne las piezas desperdigadas del ayer. 
Te llevaste una parte de mí contigo y sin ti, me siento incompleta. 
Dijiste, dijimos muchas cosas, palabras impronunciables, hirientes, cariñosas y socarronas que invitaban e incitaban a un para siempre. 
Promesas incumplidas y sueños rotos quedan hoy guardados bajo llave. 
Una vez que empiezas y te esfuerzas por entender, te vienes abajo por lo incomprensible del asunto, por la cantidad de espacios en blanco que tiene. Y nadie queda para dilucidarlo.  No sólo os marchasteis la familia, sino que os llevasteis las pruebas de vuestra existencia en la maleta.
Al cielo pongo por testigo, que no hay persona en la tierra que te haya buscado más allá de lo posible para caer, repetidas veces, en un desconsuelo infinito. 
No sé qué eras, qué eres, quién eres y qué has hecho o has dejado de hacer, sólo sé que aún estoy ligada a ti. No te amo pero te quiero, a pesar de todo.  Desde aquel día, no he vuelto a  experimentar el amor, ni a sentir pajaritos en el nido de mi mala cabeza y si alguna vez hubo mariposas, la mentira y la traición las ahogó. 
Te lo volveré a repetir, sólo una vez más, la última, en verdad. 
¿Tienes idea de lo que significó tu presencia para mí?
Una oportunidad para renacer, vivir, para levantarme y seguir. Sí, a pesar, de tus incontables errores, ingratitud y alevosía constante, soy incapaz (y debo de ser gilipollas redomada por eso) de odiar con el corazón, pues fue tuyo desde el primer momento en que se te ocurrió saludar con "Hola, mi amor". Responsable de arreglarlo, mimarlo, conservarlo así como destruirlo, quemarlo y reducirlo a meras cenizas. 
No busco respuestas, excusas ni disculpas, sólo y únicamente deseo que regreses.
La vida es un entresijo de caminos, nosotros nos cruzamos una vez, me niego a aceptar que no haya una segunda.  
Aquí, pocas cosas o ninguna más bien, van encarriladas. Resulta que, por casualidades, conocí a una persona que me dejó totalmente estupefacta al comprobar el grado de afinidad que teníamos. No cumplía para nada mis altas expectativas y sin embargo, posee una atracción prácticamente palpable...no sexual, sino mental.  Que es aún más imposible de encontrar, tal y cómo está la sociedad en la que vivimos. Inocente de mí, llegué a tejer una pequeña esperanza de que él fuera el contrapunto a los típicos tíos y que de ser así, surgiría una gran amistad...pero me equivoqué. Desconozco qué imagen le daría, que, en un momento dado, me encasilló y no quiso volver a saber nada pues, a su parecer, ya sabía todo lo que necesitaba saber. 
Resulta decepcionante cuando ni siquiera yo aún conozco aspectos de mí misma y sin embargo, me niegan el derecho a dejarme conocer, a ser yo sin máscaras ni muros de piedra de por medio. Después de todo, sigo siendo invisible. El patito feo, la incógnita que nadie desea resolver.  Y tampoco te vayas a creer que tú eras mejor, para que veas qué ironía.  
Lo que marca la diferencia es que tú, a pesar de mi físico y de la distancia, llegaste a amar, a conocer las dos caras de la moneda, que ya supiéramos manejarlo es otra historia, éramos unos jodidos críos fingiendo ser mayores. 
Ojalá, vuelva a ver ese muchacho, alto y desgarbado, de ojos rasgados.
Sea lo que sea, tu recuerdo no muere. 

1 comentario:

  1. Lo recuerdo a el como si aun siguiera aqui :( en cada esquina,en cada banco,incluso en una simple bolsa de pipas... Cuando conoces a alguien lo aceptas y te haces inseparable, nunca piensas en que un dia desaparecera de tu vida como si la tierra se lo hubiera tragado...
    Yo tampoco te olvido,estes donde estes quiero que vuelva mi gran amigo...

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