jueves, 19 de diciembre de 2013

Hiriendo por afición.


Llevo unos días que no encuentro palabras para definirlos pero la ira está latente en cada gesto, mirada o teñida en el trasfondo de cada palabra pronunciada con fingida indiferencia.   
Necesito calmarme y sin embargo, no encuentro la serenidad que tanto ansío, busco mil maneras de evadirme y cada vez soy más presa de mí misma. 
Si me mordiera la lengua por accidente, me intoxicaría con mi propio veneno fruto de la agonía candente que yace en mis entrañas. 
Por tu puta culpa y la de una imbécil integral, habéis acabado despertando lo peor de mí, supongo que os podéis sentir orgullosos. Os aplaudo, en serio. Así os va, claro que todo el daño recibido, luego tiene vuelta. La vida es un boomerang, espero que os de de lleno y experimentéis en vuestras carnes el dolor infringido.  

Hoy, me has pisado y humillado. No seré yo la que te devuelva la moneda, es más, mañana yo volveré a estar en pie y tú formarás parte del olvido. Pero eh! en un futuro tú morderás el suelo, eso tenlo claro no, cristalino. Por fortuna, no estaré para mirarte desde arriba con la burla reflejada en los ojos como sí que harías tú, como sé que estás haciendo. Regocijándote en tu pedestal, sintiendo el bienestar que te supone haber hecho lo correcto según tu egocéntrico punto de vista. 

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