lunes, 31 de marzo de 2014

Chinchilla.

Hermano,
no puedo responder a tus preguntas.
Lamento guardar silencio y bajar la cabeza fingiendo distraerme con cualquier tontería que tenga en mano, en ese momento.
Intentar relatarte lo qué cruza por mi mente es un acto suicida pues vivo en una confusión permanente de idas y venidas.
No soy lo que ves mas eres consciente de ello,
soy más sombra que luz y un reflejo en el que rehuyo observarme.
Tan sólo deseo decirte en estas pocas y forzadas palabras que estoy bien, sobrevivo y aguanto impasible todo tipo de tempestades si bien, sufro momentos de flaqueza como todo mortal.
No obstante, no soy indiferente a lo que se cuece a mi alrededor y aunque procuro mantenerme al margen, siempre acabo salpicada de algo.
Sigo al pie del cañón, como madre nos enseñó. Un cañón que se desmorona con el peso de traiciones, malas palabras y verdades silenciadas.
La felicidad más que un camino, es una actitud. No soy feliz, el día a día, la frágil y desgraciada situación en la que estamos sumergidos no son propicios.
Cierto es que nunca hemos tenido una relación estrecha, ninguno de los tres, de hecho. Por desgracia, no soy la misma persona, de hecho, estoy en proceso constante de cambio -si es evolutivo o no, eso el tiempo lo dirá- y es demasiado tarde para ofrecerte dicho lazo. No es nada personal, tienes pocas noticias mías y es por un motivo.
No deseo hacerte partícipe de mis vivencias, ahora más que nunca, por razones obvias.
Soy tu hermana y siempre me tendrás a tu lado, pero si no me involucro demasiado es porque deseo con toda mi alma que seas feliz y que lleves la vida que siempre has soñado.
Y te vuelvo a repetir que, estoy bien, tan sólo que soy pájaro de mal agüero y voy por libre.


viernes, 21 de marzo de 2014

La que se ha liado por un pis.


¿Que qué estoy pensando?
Cosas, muchos lo llamarían cosas de la edad, vaya usted a saber, pero el revoltijo de pensamientos inconexos que fluyen por mi mala cabeza a estas horas, no son la razón por la que escribo.
Veréis, yo debería estar ahora en el séptimo sueño y sin embargo, estoy acostada en la cama, con los ojos similares a los de un búho, escribiendo desde el móvil y deseando dormir. ¡Sí! Un sueñecico que, aunque sea efímero, sea reparador y sin pesadillas.
Pero ya me estoy andando, de nuevo, por las ramas. Tampoco mis problemas de insomnio es el motivo, aunque en cierta forma, guarde relación con lo que voy a contar. 

        *       *       *      * 

He pasado toda la noche con la puerta de la terraza abierta y la persiana medio arriba, tapadica cual oruga para que la mopa pulgosa de cuatro patas que, muchos conoceréis por Xuxie (pronunciado Susi) haga sus necesidades con total libertad sin tener que aguantarse hasta la hora del desayuno. Pues bien, los que me conocéis bien sabéis que para que yo me quede durmiendo...telica de la buena, no?. Allá, que caigo en un ligero letargo semi consciente...cuando, de pronto, oigo un quejido en plan para llamar la atención y podéis imaginaros quién era, acto seguido me llega a la narizota el inconfundible estufido a meado...ea! Toooda la terraza para ella sola y tiene los santos ovarios como pelotas de tenis de despertarme para que admire su obra, desperdigada por toda la habitación. 
El que sabe, habrá pensado en la mala leche que se me pone si me despiertan mal y a deshoras...¡pues oiga usted! Ponte a bajar la escalera, hirviendo de rabia, disparando tropecientos improperios en silencio, a oscuras y con un solo ojo, la mezcla idónea para hostiarse y dejarse los piños como decoración aleatoria por toda la casa. 
Ponte a buscar la fregona, sube la persiana de la puerta de la cocina y sal al porche descalzo, todavía a oscuras a buscar el dichoso cubo y reza para que uno de tus niños peludos que guardan la casa, no decida verte como un enemigo robando un palo con un mocho y descubras, en el último instante, que te han estado acechando cual halcón y de pronto, te ves un oso corriendo como un caballo dispuesto a descoyuntar miembros como si de cabezas de ajos se tratase. 
Atina a ver dónde demonios dejó tu buena madre el fregasuelos la última vez - porque cada vez está en un sitio distinto - y cuando das con él, descubrir que sólo queda el ras del culo de la botella, carga el arsenal, arremángate los pantalones para volver a subir, no vayas a terminar con la nariz torcida para Castellón, no hagas ruido no vayas a despertar al personal, abre la puerta y...¡¡¡¡Por el amor de Espinete, qué peste a babuino hay en este estercolero de 'meaos'!!!! 
Haz maniobras para cruzar sin pisar el 'guisao', asegúrate que al saco de pelos 'enredaos' aquel, no le da por salirse y despeñarse por el hueco de las escaleras, sal a la terraza y lleva cuidado que que está to' minao y no se ve una mierda, llena el cubo, pégate a la orilla rogando no pisar ningún pastel perruno y vuelve a entrar en la cueva. 
Limpia...como puedas, claro, con el ras del culo de la botella, mientras piensas vagamente y con el cuello de la camiseta del pijama subido hasta la napia si la fragancia de pino anulará el olor nauseabundo a huevos podridos. 
Finalmente, deja la fregona a mano en la terraza, baja la persiana, deja la puerta abierta para que se ventile...¡OJO! la puerta de la terraza, no la de la habitación que ya sabemos lo qué puede ocurrir y métete en la cama totalmente desvelada, con el bollo peludo tirándose pavas mientras ronca apaciblemente.
Ponte...¡yo qué sé! a hacer sopas de letras como me dispongo a hacer y si acaso, en algún momento, me quedo roque...pues ¡¡viva la Virgen de la Fuensanta, 'cohoné'!!