miércoles, 16 de octubre de 2013

Quiero un Fluffy.


De estas cosas que uno está pensando en dios sabe qué, cuando de repenting se le enciende una de tantas bombillas y cae en la cuenta de ciertos detalles que, hasta ahora le habían pasado desapercibidos. 
Por ejemplo, así de la nada he dado con bastante acierto en un punto de mi estrafalaria personalidad; si tuviera que compararme con alguno de los personajes de Harry Potter sin lugar a dudas, sería Luna Lovegood. Ese nivel de empanamiento mental, risueña hasta el punto de vivir más en el mundo de los Torposoplos y los Snorkacks de Cuerno Arrugado, solitaria, con ciertas características que la hacen ser extraña a los ojos de los demás, así como su lealtad y fe en lo desconocido, en lo irracional...¡To' loca me he quedado, oiga!

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