viernes, 16 de mayo de 2014

Pinceladas de infancia.


¿Sabéis?
De esto que estáis buscando una cosa no con urgencia pero sí que la necesitas para hacer algo en ese momento y sabes dónde está pero cuando vas a echarle mano, resulta que no está. It's typical.
Pues abriendo tooooodos los archivos del WORD habidos y por haber desde hace mil años en mi carpeta, te encuentras joyitas como ésta:

"Verás, yo era una niña inocente, muy inocente. Tanto que, pecaba de tonta y se aprovechaban de mí. Era cariñosa aunque no me gustaba darle besos a los varones de mi familia, me deshacía en muestras de cariño con los míos...incluso, una vez, llegué a regalarle a mi madre una ortiga con bicho incluido. Juguetona, me encantaban los juguetes y me inventaba mil historias dónde a menudo participaba mi hermano mediano o mis primos. Era una bruta, sí, la verdad es que carecía de delicadeza. Por supuesto, adoraba comer, mi predilección eran los dulces en especial, las golosinas...y la bollería industrial. Era de aspecto redondico pero NO estaba gorda, por lo menos, no era un saco de huesos al que estornudaras y lo volaras mandándolo al pueblo de al lado. De hecho, siempre estaba corriendo de aquí para allá, haciendo trastadas mayoritariamente. Desde bien enana ya tenía mal genio, no me gustaba que me dieran órdenes o me riñeran. Odiaba que me gritasen y a menudo lloraba y me escondía tapándome los oídos. Mis padres me trataban como si fuera una muñeca de porcelana y eran demasiado protectores, para mi gusto. Aunque siempre me resguardaba en mi mami, para todo. Poseía la misma sensibilidad y aprecio por los animales que tengo ahora, por eso cada perrito que veía en la calle me paraba a acariciarlo, a los gatos no me podía acercar ni de lejos, de la tremenda alergia que sufría. Adoraba los caballos pero les tenía miedo, también era una chiquilla muy insegura y lloraba cuando mi abuela mataba un conejo de una viaje en la cabeza. No era cobarde pero esa poca o ninguna confianza que tenía en mí, me hacía retractarme de todo y esconderme a la primera oportunidad. Primordial en mi personalidad, la timidez...no te puedes imaginar lo tímida que era hasta el punto de ocultarme detrás de mi madre cuando alguien a quien no conocía mucho me hablaba y si me atrevía a abrir la boca, me salía voz de pito. Esa manera de hablar perduró hasta bien entrada la adolescencia y a día de hoy, todavía la conservo. Aún poseo una voz aguda, no es que quiera parecerme a un camionero pero observas mi estatura y mi apariencia y lo último que se te pasa por la cabeza, es escucharme así. También me ha traído innumerables problemas, si es lo que te digo, que no me libro de nada desagradable. Retomando mi niñez, era un pelín avariciosa pero por la cosa de haberse criado con dos hermanos mayores aunque, por supuesto, yo era la más consentida.
¿Una peculiaridad? Era caprichosa sí, pero lo que yo quería era tener todo lo que me gustaba para tener más amigos y así poder compartirlo. Nunca me atrajeron las muñecas, vamos los bebés. De hecho, me encabronaba cuando me regalaban algo de ese estilo porque lo último que quería era ejercer de madre, dándole el "bibe" a un muñeco con aspecto inquietante que después, por la noche, se tornaba diabólico. Le tenía (tengo) pavor a los payasos y sin embargo, tenía decorada mi habitación con ellos. Muy miedosa pero bien que me encantaban los lugares abandonados aunque me dedicara a admirarlos desde fuera. Torpe. En grado sumo, no aprendí a montar en bicicleta sin ruedines hasta los 8 años. "

Deduzco que está sin terminar. Puntualizar que ni exagero ni miento, era así de verdad xD.
Por cierto, todavía no he encontrado lo que estaba y estoy buscando.
Ahora que, ¡vaya trasto de cría! :)

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