lunes, 25 de agosto de 2014

Crónicas de un adiós: La eternidad sólo dura unos instantes.


Llueve en silencio en mí, 
afuera el sol brilla con fuerza,
el habitual ajetreo rutinario hoy, concede una tregua, 
la quietud invade el ambiente, incluso el Oso permanece acostado a los pies de mami. 
Te marchaste al amanecer en manos desconocidas pero que estuvieron cuidando y velando por ti. 
Siento incredulidad, no puedo asimilar que, realmente, ya no estás. 
Me mantengo en un estado de serenidad con brotes de llanto descontrolado que duran unos instantes,

¿Quizás mi cuerpo esté dosificando el dolor para que no me rompa?
Un gran vacío se apodera del centro de mi pecho, estoy desorientada...todo ha sido tan repentino que nunca se está preparado para este tipo de eventos desafortunados.

No obstante, te noto en todas partes como una presencia imperceptible al ojo humano...sigues estando, lo sé, y no sólo en los recuerdos.
No nos has abandonado, tan sólo tu cuerpo se extinguió pero tu espíritu sigue latente en su hogar.
En cuanto a mí, me volveré a levantar, pequeña...te lo prometo. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Crónicas de un adiós: Implorando en carne viva.


Siento las entrañas comprimiéndose,
el ahogo de los sentimientos reprimidos,
el grito a punto de estallar con la fuerza de una explosión.
Las palabras mudas que se atascan y atragantan en la garganta.
Hoy llueve y mañana, también. 
Hoy reúno toda mi energía, toda mi luz para iluminar la oscuridad que amenaza con devorarme.
Esta noche resplandezco cual estrella, cual carámbano resquebrajado al filo del crack.
Sumida en un estupor se encuentra mi mente, una neblina que retiene los pensamientos, vapor que recubre los recuerdos.
Noto una espiral ascendiendo desde el estómago hasta la tráquea, ahí dónde se enreda una cuerda rugosa al tacto que me asfixia impidiendo el paso del oxígeno, una emoción tan conocida como temida va tomando forma de mangual que, pronto, asestara el primer golpe certero.
Recurro a la tempestad que ruge en mi alma para resistir el fin de un ciclo, de una vida, de una parte de mí.
Evoco a mi ángel para que vele por ella, la cuide y no la abandone.
Siéntete acompañada, princesa, por una presencia que siempre te guardará en su corazón, latiendo en su memoria.
Avísame cuando estés lista para partir pues te acompañaré hasta el portal donde tu nuevo hogar y mi mundo se separan,
recogeré el calor de tu pequeño y aquejado cuerpo para que se expanda por todo mi ser,
para que seas el fuego que avive mis pulmones,
para que el dolor de tu ausencia no me derribe,
para que seas mi motivación a seguir luchando.
Cuando el firmamento irradie y toque mi ventana, allí estaré prendiendo una vela.
Y si los dioses te conceden una prórroga, aunque sea sólo para que puedas descansar en tu hogar con tu familia, despidiéndote rodeada de amor, allí permaneceré en vigilia custodiando tu sueño.
Porque eres parte íntegra de lo que hoy soy.
Porque eres mi Xuxie.
Porque sé que siempre vivirás en nuestra memoria.
Resiste, preciosa. 

domingo, 17 de agosto de 2014

Crónicas de un adiós: Las astillas de la incertidumbre.

¿Cómo ser fuerte cuando te estás cayendo a pedazos por dentro?
¿Cómo aguantar de pie, impasible, cuando ya estás suplicando de rodillas?
Siento que tengo la consistencia de un castillo de arena, esperando que llegue esa condenada ola y arrase conmigo sin dejar rastro del asedio.
Baños de lágrimas silenciosas inundan ésta noche mi rostro, presa de una tristeza que soy incapaz de digerir, de un dolor que no tiene nombre.
No puedo vivir sin ella, no quiero vivir ni un día si no siento sus pelufos en mi pecho.
Mas solo cabe esperar, seguir anclada en el suelo a modo de reverencia,
susurrando, evocando, rogando a gritos en mi mente que no os la llevéis de mi lado.
Sin su luz sólo soy sombra,
errante y moribunda.
Ella me mantiene viva, me recuerda quién soy, ella es la que impulsa a este decrépito órgano a seguir latiendo.
Ella es vida. Mi vida.

jueves, 14 de agosto de 2014

Crónicas de un adiós: No puede ser verdad.


No te vayas de mi lado, te lo ruego.
Si te marchas, llévame contigo...
Mi preciosa Xuxie, pronunciado "Susi" y que todo el mundo te llama "Chuchi".
Mi Tati, Nani, Mochi, Momo, Puchi, Moio...tantos motes para mi mopa, mi bola de pelo. 
15 años contigo y no concibo un sólo día sin ti.