lunes, 25 de agosto de 2014

Crónicas de un adiós: La eternidad sólo dura unos instantes.


Llueve en silencio en mí, 
afuera el sol brilla con fuerza,
el habitual ajetreo rutinario hoy, concede una tregua, 
la quietud invade el ambiente, incluso el Oso permanece acostado a los pies de mami. 
Te marchaste al amanecer en manos desconocidas pero que estuvieron cuidando y velando por ti. 
Siento incredulidad, no puedo asimilar que, realmente, ya no estás. 
Me mantengo en un estado de serenidad con brotes de llanto descontrolado que duran unos instantes,

¿Quizás mi cuerpo esté dosificando el dolor para que no me rompa?
Un gran vacío se apodera del centro de mi pecho, estoy desorientada...todo ha sido tan repentino que nunca se está preparado para este tipo de eventos desafortunados.

No obstante, te noto en todas partes como una presencia imperceptible al ojo humano...sigues estando, lo sé, y no sólo en los recuerdos.
No nos has abandonado, tan sólo tu cuerpo se extinguió pero tu espíritu sigue latente en su hogar.
En cuanto a mí, me volveré a levantar, pequeña...te lo prometo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario