lunes, 8 de septiembre de 2014

Crónicas de un adiós: Ella huele a lluvia, el canto valiente en la tormenta.

Ni los 34º diarios consiguen alejar el frío que se aloja en mí desde que te marchaste,
dame alas para poder verte una vez más,
visítame en sueños para abrazarte y sentir la paz que necesito para
seguir adelante. 
Tu recuerdo sigue nublando mi visión, encogiendo mi corazón,
extrañándote como nunca.
Observo el firmamento buscando tu rastro para no desvanecerme. 
Nómada que susurra al astro reinante, las tristezas que destilan los añicos
de su alma desvencijada, ceniza que retornará al hogar donde se forjó. 
Loba que aúlla con la fuerza de la tempestad, gritando tu nombre,
evocando tu presencia para que jamás la abandones. 


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