sábado, 29 de noviembre de 2014

La trola del famoso hilo rojo.

¿Quieres saber una cosa?
No le hables mucho a quien no te dice nada,
no te preocupes por alguien a quien no le importas,
no vayas detrás como perro faldero a quien te ha dado la espalda,
no le des explicaciones a quien te lo exija,
olvida a quien cogió un día la puerta y se largó,
deja ir a quien no quiere quedarse.
Son lecciones que llevo escuchando tiempo,
son consejos que ahora llevo a cabo.
No entiendo el por qué de los cambios,
me exasperé buscando,
encontré la solución delante de las narices
y lo peor es que estaba allí todo este tiempo.
Pasa de largo.
No hay lazos invisibles que valgan la pena ni lazos eternos.
¿Qué más da? Al final, todo se rompe, todo ciclo finaliza y
comienza uno nuevo, así es cómo evalúo la vida.
Te extraño pero guardo la esperanza de que otros u otro ocupará tu lugar,
no me guardes rencor, ya lo hago yo, es rutina.
Gracias por olvidarme, serás un recuerdo bonito enterrado bajo llave.
Ah! y no vuelvas, no estaré cuando me necesites.
Que los cielos te amparen.
Námaste.
  

martes, 25 de noviembre de 2014

Crónicas de un adiós: El tiempo sólo transcurre, ni lento ni rápido...sólo sigue su curso.

Tres meses han transcurrido desde tu partida y mi ser aún llora tu ausencia.
El amanecer interrumpía mi descanso agitado en el que, casualmente, estaba preguntando por ti,
la noche se cernía en un manto de lluvia y relámpagos,
tristeza, añoranza, impotencia, ira...emociones que arrastraba el viento en su caminar.
Cuando hablo de ti, lo hago en presente, corrigiendo al recordar que mi otra mitad ya no está conmigo.
Aquella estrella lejana pero eterna en un cielo que nunca se apaga, la que recibe un buenas noches desde hace demasiadas lunas. 
Te Quiero, Xuxie. 
Siempre vivirás en la memoria. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Esclava de la verdad escrita.


Hay cosas que escapan a mi entendimiento.
Ya sea por el estado semiinconsciente en el que me hallo sumergida, hay acciones a las que por más que intento encontrarle lógica, no hace acto de presencia.
Personas a las que he dejado de comprender pues destilan una energía, francamente, asfixiante, abrumadora, incluso, tóxica.
Personas que, un día, se largaron sin dar explicación ninguna.
Personas a las que he puesto distancia por medio pues mi historia con ellas había finalizado.
Personas cuya afinidad mutua, el tiempo ha ido borrando.
Me alejo de lo conocido, de lo real y cotidiano para reencontrarme con lo desconocido y lejano con el fin de buscar una razón para seguir caminando, soñando, creando...viviendo.
Lejos de juzgar las idas y venidas de aquellos que me rodean, ya sea de forma directa o indirectamente, dedico mi escasa paciencia a no dejar que sus problemas me acaben afectando.
Todos, absolutamente, todos tenemos problemas por doquier y aquí estamos, trabajando para encontrarles una solución, luchando hasta la extenuación y más allá para darle la vuelta a las cartas que nos han asignado, aprovechando instantes efímeros de felicidad para así guardarlos y recordarlos en momentos de flaqueza.
No obstante, la conducta de ciertos individuos me irrita con una facilidad desconcertante en estos últimos tiempos. Incapaz soy de comprender por qué si uno tiene los medios y nada lo retiene para llevar una vida sana, equilibrada y normal, pone todo su esfuerzo en sufrir por cosas evitables y que, en cambio, fue a buscar con un ahínco, ciertamente, perturbador.
La gente que busca el amor y la aceptación que no sienten por ellos mismos en otros, cualquiera, quien sea, jamás será capaz de avanzar y construir su vida con independencia y capacidad de lograr lo que se proponga pues carece de la voluntad, seguridad y confianza en él mismo para hacerlo posible.
Cada uno es libre de actuar como le venga en gana pero cansa e incluso desespera, ver cada dos por tres como no han salido todavía de una, cuando ya están metidos en tres mil historias más. Cómo no son capaces de hacerse respetar y acaban pagando su frustración con los de siempre.
Dando bandazos y palos de ciego sin saber qué rumbo tomar pues necesitan tener a alguien en mente para seguir sintiéndose vivos.
Estoy perdida, me distancié por voluntad propia y motivos no me faltan. Pocos saben de mí y lo que saben es la punta del iceberg.
Me encuentro tan desbordada de sentimientos, situaciones y pensamientos que me ahogo en mi locura irrisoria, deambulando de un extremo a otro, sin encontrar término medio que me ampare en este desastre de lastres conjuntos arrastrados durante años.
No estoy, ya no puedo estar como antaño. No puedo ofrecerte mi mano siendo consciente de que ya no soy lo que tú crees.
La soledad me envuelve como una manta en días fríos, la dejo hacer, total la sigo necesitando a mi vera.
Pierdo la confianza brindada a marchas forzadas y sorprendentemente, no me entristece. Aguanto con indiferencia la traición, el egoísmo, la hipocresía y la avaricia ya que es algo con lo que estoy habituada a convivir.
No siento la necesidad de llamar la atención reclamando ayuda, sentarnos con un café o lo que sea por medio y comenzar mi diatriba verbal. No es cómodo, desconfío, al final, todos te juzgan, todos se forman su versión...mayormente, errada. No comparto mis males si puedo combatirlos sola.
Resisto cada embestida de este vendaval recluido en mí, intentando someterme a ser un despojo débil, sumiso, anulado y pusilánime.





Toca desvanecerse como el vaho del aullido que resuena en la lejanía reclamando mi despertar tardío.