domingo, 6 de diciembre de 2015

Tic, Tac.

Yo no estoy, ella no está.
Llevamos tiempo así.
Entonces, 
¿cuando yo esté, ella estará? ó ¿cuando ella esté, yo estaré?
¿y si nunca llegamos a estar ninguna de las dos?.
Podría llegar a darse el caso de que estuviéramos las dos pero, en realidad, estuviéramos tan lejos la una de la otra que sería imposible volver a juntar los engranajes de lo sumamente oxidados que estarían. 
Se podría intentar, ¿no?.
Pero, ¿y si ninguna hace el amago siquiera?.
Ella no está, yo tampoco pero tenemos que estar. 
¿Cómo?


viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Por qué te resistes tanto a cambiar?

Así pues, 
por cada lágrima derramada,
por cada una aguantada,
por cada palabra hiriente,
por cada bala recibida en verbo,
por cada ocasión donde la voz estuvo en alza,
por cada respuesta atragantada,
por cada grito reprimido,
por cada marca de los dientes sobre la lengua,
por cada mirada furibunda,
por cada una desafiante,
por cada actitud hostil,
por cada bramido lanzado al azar,
por cada pedazo tuyo de desgracia, pierdes un trocito de mí.
Hasta que haya caminado tanto que, tras echar la vista atrás, observe que la distancia no es retornable. 




lunes, 30 de noviembre de 2015

¿Cuántos "aún" tendré que seguir experimentando?

Ojalá...ojalá pudiera decirte que todo irá bien.
Vidente no soy ni una bola de cristal con vistas de lujo a un posible e hipotético mañana en mi haber poseo.
Sin embargo, me recuerdas a alguien...alguien que ocupó un lugar en mí durante largos años cuyo sendero se alejó del mío hace otros tantos pero ella tenía un luz especial, un aura que te hacía sentir bien a su lado. En cambio, la tuya es un matiz de tonos apagados donde la sombra es soberana y aún así, titila un brillo como el reflejo de un diamante oculto entre tanta oscuridad que apaga tu espíritu.
No obstante, bajo ese manto sigues siendo tú aunque no te dejes ver, aislado en tu mundo interior como estás. Ahogando tu dolor entre vicios para anestesiar tu corazón maldito, insolente órgano que se niega a sanar.
Mas yo no puedo alcanzarte ni debería tampoco, por mi propio bien pero me recuerdas tanto a mi floripondia que siento el impulso de tender la mano a pesar del continuo rechazo. Y me molesto, no me pongo a patalear como un pipiolo pero me bufo como los gatos siendo consciente de que no juego ningún papel que requiera atención.
No soy psicóloga ni neuróloga, por lo tanto, no consigo comprender el por qué la mente nos lleva hacia situaciones que no hemos buscado. En el extremo más alejado, situada en el risco más afilado, observo con pesambre tus intentos por no perder pie de forma definitiva y despeñarte, sabiendo que no hay nada en mí que pudiera hacer que te aferrases con más fuerza a la tierra que pisas.
Guardo silencio mientras dejo que mis palabras lleguen a ti. Y, probablemente, des con ellas pero no conseguirán alcanzarte exactamente como no pude hacerlo yo.
Con todo, siento división como si estuviese sujeta por una cuerda con dos extremos que tiran de forma involuntaria.
Aún sin poder ofrecer explicación alguna, te aprecio lo suficiente como para sentir angustia por tu sufrimiento. Mi floripondia no era frágil y sin embargo, guardaba un profundo instinto protector hacia ella. ¿Sabes por qué? Por su grandeza y bondad. A menudo, las buenas personas son una diana ideal de individuos viles y sin escrúpulos, por eso necesitan ser protegidos aunque posean una fortaleza superior a la de los demás.
Eso es todo.
Una vez más, los sentimientos salen a relucir aún cuando no tenía constancia de su existencia. No son buenos ni malos, son reales cuyo significado me es abstracto. Es todo cuanto puedo decir.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Si es lo que deseas que así sea.

No me había dado cuenta de cuán reservada e inaccesible soy cuando me quieren conocer hasta que me he encontrado con la cabeza llena de chichones por alguien que he querido conocer, el cual tiene un entramado artilugio de seguridad que lo mantiene aislado del resto.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Un hola y un adiós.

No estoy.
Bien es cierto.
Me asemejo más a lo fantasmal que a lo real y si así es hoy es porque las llamas prendieron mi ser hasta reducirlo a polvo, polvo de estrellas que no retornaron a su hogar.
Partículas de arena que, en el tiempo se quedaron suspendidas a la espera de algo que las volviera a unir.
No será sencillo recuperar los trazos de una senda que ya no conozco, tampoco las amistades que dejé atrás por razones que ya no me conciernen. Igual no reside en mí un deseo acuciante de agachar la cabeza y suplicar perdón, ¿perdón? ¿por qué? no busqué verme metida en este entuerto, en un galimatías mental que te ahoga por momentos, si los que juran conocerme de aquí a Roma no saben ver lo que se esconde detrás de la ya tan conocida y desgastada máscara, de ese teatro tan improvisto de vida es que, realmente, no supieron llegar a mí. Conocieron la envoltura pero no el contenido y es desalentador darse cuenta de ello.
Diáfano como el reflejo que te devuelve el agua al asomarte a ella, pasará muchas lunas, tantos soles como días tiene el calendario para reecontrarme. Si estás, estáis...lo celebraré, pues me sentiré afortunada de contaros entre mis dedos, de formar parte de mi familia no política pero si sólo doy con vuestra ausencia entenderé que la vida es una sucesión ilimitada de entrada y salida de personas, todas dejan su firma tanto si eran una bendición como un error, siempre llevas su correspondiente aporte en la mochila.
En fin, ¿qué sabré yo? Si en la brevedad que atañe cada crepúsculo, el frío abraza cada latido sumergiéndolo en otra dimensión paralela donde el tic tac no se ha inventado y el blanco y nehro engulle tod visión.
No estoy.
Pero sí estuve y aún seguiría estando, recuérdalo. 

lunes, 5 de octubre de 2015

Cuídate, amigo mío.

Otra vez éste silencio ensordecedor.
El mundo se detuvo en el instante en que mi respiración se cortó.
'¡No puede ser!' pensé, '¡otra vez no!' pero fue.
Otro cachito de mí se desprendió y se esfumó delante de mi mirada atónita.
Lágrimas empezaron a arremolinarse y caían suicidas en caída libre presa de una emoción tan temida como recordada y ahora, renacida.
Con pasos torpes, me apresuré a abrir la jaula y al recoger tu menudo cuerpo...oh mi Rubi, ¿qué te ha sucedido? Yacías acurrucado en el comedero con la cabeza hacia arriba...de nuevo, esa frialdad que indicaba la extinción de la vida.
Hace eternas lunas que tuve que hacer una leve pero importante modificación en el mobiliario. Cambié una camita mullida por una jaula, un cacharrito de helados Jijona y un comedero con dibujos de perritos por un par de botes de alpiste y frutas deshidratas.
Muchos no lo comprenderán porque no han sido testigos directos, sentenciados a una soledad sin fin, cuyos gritos ya no escuchan, ensimismados como están en su propia pesadilla.
Mis piernas tiemblan, no me sostienen...mi cuerpo reacciona al estremecimiento de angustia que me asola el corazón.
Nunca...
volveré a escuchar tu canto particular y discordante, armarme de valor para matar o ahuyentar las avispas que esperan pacientes agarradas en los barrotes para atacarme, limpiar la jaula de arriba a abajo porque eras un cochinote y lo dejabas todo perdido, restregar minuciosamente los pegotes de vete a saber qué que siempre me dejabas en la pared, oír de madrugada tus revuelos con la comida, observar embobada la belleza de tus plumas reflejando la luz del sol, despertarme por las mañanas y espiarte con curiosidad cómo te aseabas con tanto tiento tu plumaje, rociarte con la manguera en días de verano porque te encantaba el agua.
Huidizo, asustadizo y arisco, nunca me permitías acercarme porque te criaron junto con otro batallón y no conociste el contacto humano.
Esos sonidos ronroneantes cuando levantabas la patita y con los deditos me pedías un trozo de frutilla.
No existía lenguaje vocal pero tu mirada...ése par de ojos negros brillantes, inquisitivos, curiosos, alegres, somnolientos. Tan expresivos que no hacía falta que utilizaras el lenguaje de la palabra.
Mi pequeño pájaro loco que con tan poco conseguiste conquistarme, encontré consuelo en tu compañía distante, disfrutabas sopando todo lo que había a tu alrededor y no hubo día en el que no desease soltarte aunque fuera un rato, para que estirases ésas alas tan majestuosas pero fuiste cautivo desde nacimiento y sabía, como ya ocurrió en una ocasión, en la que Carlitos se tuvo que subir a un pino de 4 metros a por ti que si te concedía la voluntad te condenaría a su vez a una muerte temprana ya que el paisaje que se extendía fuera de las rejas no era el hábitat de los tuyos y no te hubiera dado tiempo a sobrevivir en él.
Ironía es que yo me sintiese igual que tú, encarcelada, con la diferencia de que la llave de mi huida colgaba de mi cuello expectante y oxidada.
Hoy has encontrado tu sendero, aquel que te conducirá a una serenidad y autonomía que se te privó desde bien chiquito. Joven, fuerte, con carácter y una belleza deslumbrante, vuela alto mi Rubi, vuela lejos del alcance de los mortales.










jueves, 23 de julio de 2015

Templanza.

Lo intento.
Intento reunir el valor que perdí en batalla,
recuperar el equilibrio que me abandonó cuando mis ojos quedaron cegados ante la inmensidad de la oscuridad.
Crear, vocalizar, forzar mi voz a salir serena y decidida par hacerse oír entre los gritos. Creer, sobre todo, creer en la riqueza no material que albergo en algún rincón de mi interior.
Confiar en los cambios, en la esperanza y en el renacer. 
Querer, desear fervientemente demostrar al mundo que no hay mordaza que me silencie. No, nunca más. 
Encontrarte, serenas cada latido irregular que me angustia con sólo saber que permaneces a mi lado. Mirar, sostener la mirada de frente aceptando el desafío. 
Retarme, enfrentarme y ponerme de espalda contra la pared para susurrarme en el oído que no naciste para ser ejemplo de mediocridad sino de superación. 
Recuérdalo, recuerda para qué has venido y el por qué la derrota jamás será una opción.




jueves, 11 de junio de 2015

Así eras tú.

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

- Pablo Neruda "Te recuerdo como eras".

lunes, 1 de junio de 2015

¡REACCIONA!


Aprendiendo a desaprender lo aprendido.
Abandono los toboganes, hastiada estoy de montañas rusas descontroladas, vertiginosos carruseles de caída libre con un aterrizaje no menos forzoso, desesperantes norias, viva metáfora del famoso pez que se muerde la cola.
Tengo ganas de columpios para probar mi impulso, llegar más alto por cada empujón, de coches de choque en los que fluya, esquive, colisione, frene, acelere y derrape rehaciendo un circuito a reventar de obstáculos y mortíferas curvas cerradas, redecorándolo en vastos caminos de tierras sin explorar.
Cargar globos de agua de cientos de colores a modo de granadas, disfrutando de una batalla donde cada explosión, herida de guerra chorreante irónicamente recuerde que, el que te aterrice un cubo de agua fría de vez en cuando, no deja de ser una advertencia para que agudices más tu instinto y estés preparado para la siguiente contienda.
Madera, un puñado de tornillos y martillo en mano, un cajón de arena crearé para retornar a una infancia de la cual no me jacté. Jugando, jugando de finísimas partículas los castillos son. Un oasis en una realidad en la que galopo decidida hacia una esquiva y enigmática utopía, recreándose en danzar sobre el filo de dos dimensiones tan dispares como intrínsecas.
De coral, tesoro incalculable para los codiciosos piratas de guante blanco, están confeccionados los sueños ya cumplidos, de ambiciosas metas alcanzadas cuyo reflejo de nácar revela los ríos de sudor y lágrimas que los acompañaron en su viaje.
Así pues, mi sombra ya no hospedará el sendero de los condenados, convictos reducidos a esclavos de su propia paranoia. En su lugar, el contorno de una niña de cabellos revueltos y frigopie sin dedo gordo en una mano mientras en la otra, sostiene un gran globo con forma de alas, colmado de tiritas cuyo único deseo es seguir creciendo hasta atrapar la acreditación de los grandes señores aerostáticos, cesta incluida.
Ella invita, reta, recuerda, sostiene, anima, abraza y ríe junto a un pequeño y bello ángel de cuatro patas, manto de terciopelo y alas peludas cuyas orejitas puntiagudas, rabito a modo de satélite y mirada celestial reaviva lo marchito, espera, susurra y confía tu ascenso.

"Somos ilusiones, sensaciones y emociones". Shé.


A veces, en determinados episodios...das con una canción que no te define pero sí representa lo que eres incapaz de transmitir en palabras. 





"Mi mundo no gira y me cuesta sentir, el sol ya no brilla, no sé a dónde ir. 
Ya no sé decidir mi manera de vivir, y entre suspiros, sola esperaría el fin.
Mi mundo no gira y me cuesta sentir, el sol ya no brilla, no sé a dónde ir. 
Lágrimas me arañan y siento mi alma vacía, voces que me gritan que no existe una salida". 


martes, 26 de mayo de 2015

No return.


Llega un momento en el que o pones cientos, miles de kilómetros de tierra, mar, océanos y continentes de por medio o tocas tanto fondo que te pueden dar por muerto.
Quizá, lo único que te puede salvar de ti mismo es coger la mochila e ir en busca de la vida que no has vivido, de cambiar las reglas del juego, la baraja entera si hiciera falta con tal de volver a respirar. 



viernes, 15 de mayo de 2015

Rbk

Olvidas que por mucho que proclame entre risas que soy inmortal...no lo soy.
No dejo de ser una mundana, una estática, una muggle, una persona con una imaginación digna de pintar, de tejer, cocinar o sentir.
Hace demasiadas lunas que Morfeo me declaró la guerra y hace otras tantas que mis sueños prohibieron la entrada al descanso y la sanación.
A veces pasas por alto que no soy psicóloga, psiquiatra ni siquiera terapeuta, mis consejos se versan en mi filosofía y experiencia, en mi perspectiva, en mi observación detrás de las burbujas. En ocasiones, me convierto en el alfíler que explota los globos a reventar de ilusiones y fantasías que no llevan a buen puerto, que están destinados a estrellarse en la ingenuidad y la desesperación.
Crecer supone esfuerzo, sacrificio, valor y voluntad para dejar atrás lo que te impide avanzar, para analizar antes de volver a tropezar, cambiar el rumbo cuantas veces sea necesario para alcanzar tus deseos tan anhelados.
Madurar es amarte, respetarte y aceptar el desafío que supone vivir. Ir de cabeza a un futuro que aún no existe, avanzar con paso firme y la mirada en el frente superando los contratiempos del presente, es construir tu existencia desde los cimientos, fortalecerte tras las innumerables caídas y jamás dejar de aprender, atesorar y cultivar conocimientos.
Esquiva como nunca, dedico las horas a reflexionar, a dejar fluir la maraña de pensamientos enredados con intrincados nudos a modo del cable de los auriculares. Abrirme los sesos para desentrañar la muerte perecedera que reside en mí, remover con tiento, cuchara de madera, un ojo abierto y una mueca de total desagrado lo vivido para intentar doblarlo como si fuera una manta, un tapiz que debo y deseo guardar en un cajón hasta el final de mis días.

A veces...
A veces no tienes en cuenta que ya no soy la que recuerdas, conoces y aprecias.
A veces no entiendes que decidí colgarme de la rama de una higuera boca abajo mientras profundizo en la búsqueda del quién, del cómo y hacia dónde.
No me odies por preferir la soledad al bullicio, el silencio a las largas charlas, la escritura antes que el habla, la compañía de la naturaleza a la de estar rodeada de personas y sentirme incompleta y descartada.
Antes callo que quejarme, antes medito que soltar mis problemas entre tartamudeos, antes me marcho que oír opiniones que no he pedido ni me importan.
Hago mía la indiferencia, la llevo a mi terreno, no me preocupan las personas vacías que hay a mi alrededor, más bien me inquieta mi actitud hacia ellas.
Hoy sigo estudiando mi salida por la puerta grande de éste via crucis que aún llevo a mis espaldas.
Miro por mí porque ayer miré por todos, mi lealtad pertenece a aquellos que supieron valorar el vínculo, no obstante, aunque no me veas sigo observando en la distancia.

domingo, 26 de abril de 2015

Reuniendo valor.

Me apasionan las historias que desvelan columnas asimétricas de libros apilados, no obstante, me aburren e irritan los cuentos que inventan bocas cuya imaginación tocó fondo.
No creo en los lazos porque vi romperse tantos que pasé de coger hilo y aguja para enmendar algo que estaba destinado a no ser.
Desgarré en pedazos de papel rumores que llegaron a mis manos, estrellé los puños contra la pared al oír palabras afiladas como cuchillas salir del corazón de quiénes poseían mi confianza y persona a su merced.
Me reservo de las buenas intenciones de aquellas personas cuya bondad no se refleja en su mirada sumergida en una moneda que gira a favor de sus intereses.
Fui testigo directo de una espalda llegar a mí a través de una llamada de auxilio rogando una mano querida, no bastaba con ser traicionada que faltaba ser también humillada, siendo siervo de un circo de máscaras de papel mache y guiones de corta&pega al más estilo reality show.
Al cabo de un tiempo, tan infinito como relativo, te ganas un título fraternal en la pirámide gradual de la amistad, una etiqueta que nunca deja de pender de un hilo de pescar aparentemente resistente pero que tan sólo se sostiene por un par de versátiles y caprichosos sentimientos.
Hubo un día en que le concedí con ojos cerrados, mi alma en mano a la que era mi otra mitad, una que llevaría por siempre tatuada a modo de recordatorio para proclamar ambas que nuestro vínculo era irrompible y desafiaría cada contratiempo que pusiera la vida en nuestros caminos...pero todo tiene un fin, se acabó marchitando como una flor fuera de su estación que encima has olvidado regar.
Desde entonces, borré toda huella a fuerza de una voluntad que tuve que sacar desde lo más hondo, no quería que nadie volviera a llegar a mí, pondría los medios necesarios para mantenerlos a raya a una distancia tan cercana como prudente, levantar hasta vientos de guerra con tal de alejarme de unos encantadores nudos de scout que mutaban a grilletes, en ciertos momentos.
Yo siento, aprecio, acompaño, defiendo, abrazo, escucho, hablo, rio, lloro, suspiro y me quejo, bailo a vuestro son pero no os pertenezco.

domingo, 19 de abril de 2015

Fuego fatuo.


La agonía era de tales dimensiones que la producción de lágrimas quebró y la fábrica de ríos salados tuvo que bajar la persiana.
Se exigía tanta cantidad para intentar liberar tantas toneladas de dolor que la máquina no producía sal ni almacenaba agua con tan poco plazo de entrega.
Entonces, ya sólo quedaban los trozos rotos y las cenizas de lo que una vez fue un instrumento de viento que, a través de, latidos componía música para mantenerlo en constante funcionamiento.
Ella no es un todo ni un nada, simplemente es un era, un pasado en forma de palabras, de folios tatuados en tinta, de letras cuyos trazos dependían del ritmo de la melodía que, en ese momento, tocaba su desacompasado corazón.
No la conoces, es un enigma en lengua extinta, su belleza reside en los detalles, abstracta como la noche estrellada de Van Gogh, llena de vibrante vitalidad como las pinceladas de Lenoid Afrémov.
Cicatrices invisibles se arremolinan en su interior, el símbolo de la guerrera que ha combatido en la batalla por seguir viviendo, por encontrar su lugar y defenderlo con la bravura de un tifón. Cosidas con un hilo tallado de miles de vidas recorridas enterradas en libros, ellos son su escondite.
Una brújula con la similitud de un mandala congelado y extraviado en el tiempo. Ella es el norte, el sur, el este y el oeste, los elementos que atesoran las Tres Diosas en cuyo pentagrama emerge su espíritu latente y dormido.
Está esperando, abriéndose paso a través del estupor que encierra su mente, esclava de su propio poder.
Ella aún no se ha rendido.

La certeza fue creada a través de la duda.

Estoy pensando en las vicisitudes que nos rodean, en cómo interpretamos las circunstancias provocando un constante ir y venir en nuestra persona.
El por qué no existen los puntos muertos e intermedios, por qué todo versa sobre el blanco y el negro, sólo dos vertientes cuando, en realidad, ambas sendas entrañan un laberinto.
Por qué un quizás está fuera de lugar, siendo una opción que denota falta de interés e indiferencia. Tener que conformarse con un sí y un no cuando puedes considerar otras posibilidades, ¿qué diferencia hacer un par de puertas que sirven de entrada o salida a otras tantas?

domingo, 15 de marzo de 2015

Mea Culpa.


En algunas ocasiones, soy un disco rayado, al más puro estilo los éxitos del verano 2001.
Como una cinta a la que le tienes que meter la punta del boli bic para que rebobine y vuelva a comenzar.
Últimamente, ando escasa de habla y si alguna vez, has probado a montar las claras de los huevos...bien, el estado de mi mente se define en la espesura blandurria que la caracteriza.
Recuerdo quién he sido pero he sido tantas veces tantos disfraces para ocultar una identidad que me negaba a descubrir por razones desconocidas.
Tengo una ligera idea de por dónde andaban mis metas y grandes sueños, agudizo la mirada casi achinando los ojos entreviendo sus huellas, ellos avanzan hacia adelante, escalando, abriéndose paso...mientras que yo, en vez, de ir acompañándolos observo cada vez más distante cómo se alejan.
Me crecería la nariz si afirmara que todavía puedo vislumbrar con la misma claridad que antaño las emociones de las personas que fluctúan a mi alrededor. No he perdido capacidad de observación, sigue latente, lapidada bajo el peso de cientos de pensamientos, recuerdos y emociones tan contradictorias como hilvanadas.
Soy abstemia y vivo mis días emborrachada de toxinas transformadas en una memoria envuelta en papel de horno.
Con frecuencia, busco con tanto ahínco el antídoto, mi centro personal de rehabilitación que tanta exasperación provoca la atención de las migrañas, de los dolores que acuden ansiosos por meter el morro a ver qué se cuece y qué milagro pueden obrar.
Mañanas en las que todo lo que sé lo pongo en duda, donde una semilla pone en jaque todo conocimiento. 
Agolpadas como consumistas desesperadas en el primer día de rebajas, las preguntas luchan por levantar un trono en honor a la confusión, quiero respuestas y obtengo más acertijos...

La confianza se gana y no pienso ponerme a hornear magdalenas integrales con extra de soja para chantajear a tu estomago famélico, prefiero el método de la vieja escuela. 

No soy ninguna maceta de geranios ni tú ningún gnomo de jardín, de hecho, cuando están un tiempo a la intemperie tienen aspecto inquietante con sus antiguos rostros sonrientes algo endemoniados. Los geranios no me gustan ni los claveles, por ser sería una mata de agrillos o de "conejito" ( Antirrhinum majus o también conocida como Boca de Dragón) si después de ser una exquisitez para la descendencia de las moscas y/o una fuente inagotable de malas hierbas de esas imposibles de arrancar tuviera que transformar mi materia y renacer, por lo menos, que fuera con olor a infancia.
(Y ahí va la persiana enrollándose como un chicle goomer....)

En serio, pongo cara de bulldog inglés con ojitos de cachorro arrepentido que sabe que la acaba de liar con los hoyos aún sabiendo que su punto fuerte no es ayudar en labores de jardinería. 
Lo siento. 
Siento si te ha ofendido mi actitud arpía de antes, siento si te he enseñado los dientes y me he puesto a gruñir creyendo que llevo razón. Soy cabezona sí pero no ciega. Aunque sí sorda pero esa es otra historia...
No pretendía que te sintieras herido u ofendido (dado tu álter ego vaya uno a saber cuándo sale en escena si tenemos en cuenta que le hablo a una pantalla de ordenador o móvil según la hora). 
Eeeeh....dicen que es más sencillo escribir cuando te respaldas tras un teclado que pronunciar lo que te ronda de tú a tú. No es fácil ninguna de las dos cosas, la última, directamente, no es una opción viable. 
Como bien sabes y espero no tener que hacer gala de mi corazón de estalactita muy a menudo, me importas hasta tal punto de que quiero, realmente, que seas feliz sea lo que sea para ti la felicidad. Tanto si es aquí como en Madrid como en Machupichu, me da igual, si tú te sientes bien, yo me doy por satisfecha. 
Para mí, eres un buen amigo y si bien no soy alguien que confíe en las personas, no digamos en los hombres, contigo por la razón que fuera lo hice, lo hago y...espero seguir haciéndolo.
Mi motivo de alarma (y también de alegría) viene como causa de anteriores....¿historiales? No te estaba juzgando, patas de palillo, en realidad, me agradas aunque te odie. Lógica femenina, sep. 
Mi temor no es infundado, of course, pero si estamos bien, ¿por qué tienen que cambiar las cosas? seguramente, también te estarás haciendo la misma pregunta incluso "¡¿pero de dónde te has sacado que voy a cambiar?! O.o" El amor os (nos) vuelve gilipollas hasta límites insospechados, ¡¡crees que lo tienes todo bajo control hasta que se te va la perola y pierdes el norte!! O_O" es una enfermedad, un riesgo biológico, sí, sí....y lo más chungo es que no existe una vacuna contra la estupidez pero para ninguna de sus múltiples formas, lástima, si existiera el mundo sería un lugar más agradable.

Ok. En definitiva, pese a todo, quiero seguir conociéndote y tengo libre derecho - y si no esconde la mano derecha - a que sigas conociéndome. Sé que eres un mendrugo de pan con tus defectos, claro, Apolo también los tenía pero lucir eso en los libros no les beneficiaba en absoluto a los historiadores. Y yo soy un fenómeno natural similar a un carámbano. ¿Quién es el loco que dice que no hay reciprocidad?
Bueeeeeno, tras mi derroche de...de cosas sin nombre, todo dicho. No es un "tengo miedo a perderte" porque suena a una canción de Teen Angels y a comedia romántica y no, no, yo no piso arenas movedizas que con lo torpe que soy fijo que me ahogo engullendo granos de arena de vete a saber su procedencia. ¿Me dolería? Sí. ¿Planearía mi venganza contra los hombres desde el mundo de los muertos? Sí. ¿Seguirías jugando al Street Fighter tras mi golpe de estado? Desde luego, estarías cagando carcasas de los juegos de aquí a que saliera la edición limitada del Tekken....eeeh XV. 

No, en serio, todo bien por mi parte (^_^) tengo que lidiar con mi particular estercolero y dejar de ir soltando juicios prematuros. Total lo único que sería para enmarcar es terminar digievolucionando y mostrando interés por el running y los runners ya para terminar con un final más en plan de "Toma!! Tragate tus palabras!! ZAAAS!!" salir con un aún más patas de palillo que tú sin el cabello largo y al que le encanta la música electrónica. Te juro que como vaya por ese camino me paso al pádel y a zumba.

Ea:

* Si todo chachipiruli por tu parte deja comentario, se agradecerá. 
* Si todo de culo y bajando deja comentario en dónde ya sabes que no se agradecerá pero me dará una oportunidad de estrenar el bate de béisbol. 

¡Doomo arigatoo por leer(me) y de nuevo, gomennasai!

PD. Si lo he escrito mal, reporta a la página, yo lo he copiado tal cual jum. 

jueves, 5 de marzo de 2015

¿Soy yo o son los demás?


Sabía que acabaría pasando, atrás quería dejar mis dudas, mis inseguridades y recelos...por una vez estaba decidida a empezar de nuevo, a dejarlo todo atrás y centrarme en construir un futuro. De una patada en el estómago mordí el suelo, dolorida me incorporé, juro que lo intenté, luché y deseé vencer contra todo pretexto. Fracasé, me derrumbé sobre la lona como si mi vida fuera un combate de boxeo, tantos golpes recibidos y tan pocos enviados de vuelta, tanta caída que lleva mi contorno grabado, tantas lágrimas derramadas a fuerza de tragarlas que piso sobre cieno y aún así, ahí sigo reflejada. Un abstracto rostro de mirada impenetrable, un rostro demacrado con cicatrices invisibles observándolo a centímetros, casi fundiéndose con él.
Asignatura pendiente o...un ciclo al completo, un maldito círculo vicioso que no consigo sortear ni reducirlo a escombros, he dado tantísimas vueltas a su alrededor que prácticamente he creado una trinchera frente a un detonador, un campo de minas en el que me he visto frecuentemente envuelta y nunca he conseguido salir vencedora, siempre escaldada, siempre exhausta...encogida de miedo, desesperada por los alambres de púas que se enredan en mis muñecas...Mi mente yace sumergida casi a diario en un estupor que enmudece todo pensamiento, toda palabra queriendo ser pronunciada, oída, comprendida y valorada. Una neblina que enturbia cada recoveco erigiendo un muro de hormigón, acentuando el estado de vulnerabilidad.
Levanto la cabeza esperando ver los rostros conocidos a los que le brindé confianza y camaradería, ¿sabes lo qué encuentro? espaldas. Otra vez en el olvido, otra vez siendo pasto de alguien que quiso encajar y volvió a quedarse en las puertas. Estoy hastiada de intentar mostrar una actitud abierta, amigable y ser rechazada sin miramientos, de ser prejuzgada, juzgada sin contemplaciones, de ser hojas amarillentas y arrugadas en una caja de cartón en el fondo de un trastero. Preguntándome qué hago mal, rayándome por si el error está en mí, cambiar, intentar ser alguien que no siento para qué, ¿para agradar?, ¿para encajar en un grupo donde sólo abunda el interés y los cuchicheos en la sombra?, ¿en uno que son tan sumamente prepotentes que sólo miran su ombligo y se dirigen a ti como si no estuvieses a su altura? No quiero pertenecer a nada si esa nada implica volverme en contra de mis ideales por satisfacer, doblegarme a unas etiquetas que no tolero, guardar silencio ante la falta de educación.
Suficiente que asumo el decadente sistema educativo y acato las rígidas e incompetentes maneras de enseñar del personal como para encima tener que colgarme una aureola en la cabeza fingiendo ser la mosquita muerta que pica como la serpiente que es cuando algunos se pasan de listos.

viernes, 27 de febrero de 2015

Resistir y persistir.

Sigue intentándolo. 
No desfallezcas, tú no eres así. 
Es una prueba de fuego, una que se ha llevado por delante gran parte de tu vida, no permitas que se siga alimentando de temores, rencores, venganzas y cobardía. 
Eres más de todo lo que te encadena, sabes que eres fuerte como una guerrera cuando se trata de salir a pelear por lo que quieres. 
No lo olvides, no beses el suelo, recóbrate y mantén la mirada por encima de la opresión.



sábado, 21 de febrero de 2015

Inmutable.

Dicen que en mis escritos suelen imperar un sufrimiento constante como si me estuvieran matando y que les gustaría que reflejara más alegría.
No hace falta ser un manjar apestoso de gusanos para estar muerto, puedes sentir la muerte en vida aunque sigas más fresco que una lechuga.
Yo no soy ninguna autora prodigio que se dedique a crear mundos e historias dignas de ser narradas o filmadas. Tan sólo escupo lo que llevo dentro, vomito emociones en forma de palabras, intento expresar mis líos mentales lo más preciso posible con un floreteo para que no parezca un parte médico ni un informe del centro de psiquiatría.
Sí es cierto que creo cuentos, vidas que sí deseo plasmar pero que aún no tienen una forma definida, ando trabajando en ellas para que estén a la altura de mis expectativas y un día, llegue a sentirme realizada por el esfuerzo, dedicación y cariño que he puesto en ello.
Para mí, la felicidad no es un estado de ánimo, una meta o una forma de vida, es o mejor dicho, son chispazos de alegría incontenible escondidos en las pequeñas cosas, en los detalles que, a menudo, nos pasan desapercibidos.
Es encontrar una mata de agrillos emerger de las macetas, oler la cercanía de la primavera en el cántico de los pájaros que salen en busca del sol y semillas, observar a Rubi liándola como él sólo sabe desperdigando alpiste por todos lados permitiendo la contemplación de pequeños gorriones, tórtolas y merlas que acuden a ver qué pueden pillar.
Las fases de la luna, las constelaciones, los distintos aromas que trae el fresquillo de la noche, volver a oír el bullicio de las lechuzas...poder dormir como si estuviese en coma y despertar con un cuerpo nuevo de fábrica y no ésta  máquina decrépita.
Éste invierno, dejando aparte las numerosas noticias de pueblos del norte enterrados en nieve y demás climatologías adversas, está siendo el más duro, no alcanzo a recordar cuándo me volví tan ermitaña en una época del año donde tenía más actividad, acostumbraba a salir todas las noches, a partir de las 22 a pasear sólo para sentir el frío calando mis huesos, despejando la mente y llenándome de una relativa calma. Aquéllos días de lluvia torrencial donde se me podía ver riendo, con los brazos abiertos dándole la bienvenida, disfrutaba de mi manta envuelta como si fuera un capullo de seda pero bien que exprimía los rayos del sol en la siesta o las noches echando vaho pensando en las musarañas a la intemperie...
Alcancé el centro de la causa hace una semana aproximadamente: el frío no se combate con frío, se hace con calor. Igual que el equilibro existente entre la noche y el día, la luz y la oscuridad....también reside entre el agua y el fuego, elementos de la tierra que oscilan en una continua balanza.
A pesar de mi frialdad, antes había una llama que me insuflaba vida, una pequeña fogata que alumbraba todo rincón lúgubre, al extinguirse esa flama, sus cenizas quedaron esparcidas por mi ser pero como una rosa en invierno y sin luz que irradie en sus pétalos, se marchitó.
El mundo sigue girando pero sobre tu cabeza se erige un péndulo, sus advertencias llegan en forma de tic tac, en tiempo expirado, un cronómetro cuya velocidad no equipara la parsimonia de latidos a los que le lleva la cuenta y no le zurra con una alpargata no vaya a ser que se transforme en una cuenta atrás y gire la rueda del destino.

domingo, 15 de febrero de 2015

Vaho.

Escribo para respirar,
desahogo para no morir de asfixia. 


De reformas.

Últimamente, doy vueltas a una desagradable sensación que me persigue desde hace poco y es que creo que me repito más que el ajo. Me ha dado por pensar, así de la nada, que sólo hablo de una historia y la repito hasta la saciedad, calificándola de tantos modos que me siento carente hasta de vocabulario para seguir intentando ponerle un nombre a un sentimiento del cual jamás me he liberado.
Ahora, después de tantos años perdidos, soy consciente de dónde se encontraba el fallo que me hacía caer una y otra y doscientas mil veces más en el mismo tropiezo. Ese tiempo nunca vuelve y puedo asegurar que ha sido un total desperdicio y si pudiera, encantada que estaría de volver atrás e intentar enmendarlo. Lo más "gracioso" es que ésto siempre ha sido un pensamiento común pero jamás he tenido el coraje para hacer frente al cambio y ahora....ahora sé lo qué significa quedarse parado en un punto sin retorno, en una nada absoluta donde el todo gira a tu alrededor pero tú no estás en él.
No hace falta ser un genio para saber entonces que no he vivido en absoluto, que no he hecho prácticamente nada de lo que deseaba realizar y que estoy tan sumamente lejos de donde esperaba estar en estos momentos que siento odio y vergüenza a partes iguales, sé que no soy culpable de que me truncasen de tal manera que tuviera que 'volver a nacer' para poder seguir respirando vida. Esa metamorfosis aún no ha tenido lugar, si bien es ahora o nunca, no puedo seguir dejando pasar las manecillas del reloj, no puedo seguir muriendo viva cuando estoy destinada a ser lo que no soy ahora.
No niego que haya sido mi perdición el soñar tanto despierta que haya acabado más en las nubes que en tierra dejando aquí los problemas sin resolver mientras andaba allá arriba huyendo de ellos por temor a hacerles frente y salir peor parada. No se solucionan solos y se hacen tan grandes que te acaban engullendo.
Sin embargo, el colmo de mi destrucción he sido yo misma, he sido mi enemigo excepcional y no supe verlo aún cuando intentaron  hacerme entrar en razón y que viera algo que nunca supe o quise ver.
No voy a compadecerme de mí misma ni deseo causar lástima y compasión a los ojos de los demás. Puedo pensar que soy un fracaso pero jamás muestro mis debilidades, ya puedo necesitar ayuda que seguiré testarudamente mi camino porque no tolero que me tomen por alguien débil, dependiente e inepta.
Seré muchísimas cosas pero no una necesitada que es incapaz de vivir sin que la cojan de la manita.
Conozco mi actual batalla, perdí la cuenta del número de derrotas pero llevo la contabilización exacta de mis victorias y no es algo para enorgullecerse, por mucho que intenten motivar los power flowers.
Juzgame como pesimista, lo soy pero porque mis motivos están estrechamente unidos a la carga emocional que llevo a cuestas y sí, toda la palabrería sobre lo corta que es la vida y la motivación para seguir adelante me la sé al dedillo de memorieta, de hecho, hubo un tiempo que yo iba predicando lo mismo pero en éstos momentos todo es negro y no va a cambiar a rosa, amarillo, verde, de arco iris por estar oyendo la charlatanería de unos cuantos que lejos de auxiliar lo que hacen es rayar la cabeza pues su intenciones son egoístas ya que se sienten superiores y sabios el ir dando consejos al personal cuando no los han pedido.
Recuerdo cuando el médico definió mi estado, me mostré incrédula y triste, crucé las puertas del centro de salud dirigiéndome hacia donde mi madre estaba aparcada esperándome y lo supo al instante, lo llevaba sospechando desde hace tiempo, en cambio, a mí ni se me pasó por la cabeza. Entre mis amigos más cercanos hubo diversidad de opiniones, pasando desde la comprensión hasta el escepticismo.
"No creo que tú tengas eso, es un psicólogo el que te lo tiene que diagnosticar..."
"Yo no te veo así porque a Fulanito le pasó tal cosa y a ti no..."
"¿Estás segura? Nada, ya verás que con la medicación dentro de unos meses estarás como nueva"
Y una mierda. Siendo bruta.
La complejidad de la mente es uno de los temas en los que más se demuestra la ignorancia de las personas. Desconoces el control que ejerce sobre uno mismo hasta que te toca la china a ti y por fin, te pones en los zapatos del otro. Porque a veces se puede presumir de mucha capacidad de empatía pero habrá ocasiones que hasta que no te veas en su misma situación no llegarás a comprender de verdad.
Por supuesto, agradezco la ayuda hay detalles me suben la moral.
No pretendo ser una versión mejorada de mí misma para agradar.
Una revolución que se cuece en mis entrañas, alguien que lucha incansablemente por ser, por volver a florecer en su jardín soñado, a ser tinta cubriendo cada poro de su piel, a reír tan fuerte que le de lo mismo que su risa suene como el repicar de las campanas o como un gallo afónico, que hable con su voz cantarina impropia de su constitución y edad, que si se le queda la mente en blanco sea por algo tan sorprendente que le haya quitado el habla, que converse sintiéndose segura y cómoda, que su voz represente su persona, que sus palabras no sean meros oídos sordos y sus pasos muestren el equilibrio que reside en ella misma.
Porque he tocado fondo, uno tan profundo que no veo el cielo y por tanto, las estrellas, vetando así mi cercanía acostumbrada con los que ya no están a mi lado pero tengo la certeza absoluta de que puedo volar tan alto que no distinga límite alguno.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Adivina jubilada.

Qué es real y qué no lo es.
¿Alguna vez te lo has preguntado?
Distinguir la verdad de la mentira,
percibir el engaño en los rostros, gestos y palabras.
Qué es realidad y qué es invención.
Tu verdad no será nunca la misma que el de al lado, siendo así ¿cómo confíar si hay tantas versiones como personas hay en el mundo?
Miro hacia abajo, fango engulle mis pies por cada pisada que doy en una dirección ciega, testaruda, corrompida y asustada.
Tú que te ves obligado a defender verdades que seguramente, en ocasiones, no compartirás...dime, ¿Qué te hace diferente a los demás?
Tú que me tienes a tiro si deseas humillarme. Ahora que estoy en mi punto más vulnerable y estancada ¿quién me asegura que no soy el ratón de circo para un gato que busca matar su aburrimiento?
Tú que tienes libre acceso a mi historia y estás más cerca que otros que llevan un tiempo a sus espaldas, ¿cómo puedo sentir la bondad de tus intenciones?
¿Me estás 'viendo' realmente o sólo soy un chicle más pegado en la suela de un zapato?
Y aún así confío en ti. Supongo que la esperanza aunque nimia, sigue en mí a pesar de todo lo vivido.
Si alguna vez lees esto -que lo dudo- no te lo tomes como algo personal, es como montar un castillo de naipes.

martes, 10 de febrero de 2015

Dream III

Cientos de serpientes surgiendo de todos los rincones, enredadas entre ellas, devorándose unas a otras, reptando y silbando...

Otra noche en la que las pesadillas no me dan tregua.
Una vez más me despierto desorientada, asustada y con una desagradable sensación en la piel.
Recuerdo que no podía huir de ellas, estaba arrinconada e intentaba matarlas e incluso llegué a hacerlo con un cuchillo de cocina partir a una en tres cachos con la cabeza reventada y aún así recomponerse como si nada.
Angustia, desamparo, terror....no le temo a las serpientes siempre y cuando no se me echen encima mientras cocino en mi casa como aquella fatídica tarde, además me enrosqué una pitón albina en la feria del ganado y sí que pesaba el bicho pero era preciosa.
Las tolero, las respeto, mantengo una buena distancia cuando veo alguna y las veo en frank de la jungla pero no deseo verme rodeada de ellas, me da muy mal rollo los ojos que tienen, esa mirada de depredador como si en cualquier momento fueran a atacar.
Siempre he soñado con ellas y ahora voy comprendiendo el mensaje que esconde su constante presencia, es aterrador el realismo con el que uno experimenta los sueños pero más inquietante es saber los problemas que representan y cuán enraizados están en ti.

lunes, 2 de febrero de 2015

El valor de lo efímero.

Se aferraba desesperada a lo improbable, transformando la realidad, desvirtuándola a propósito porque no asumía tanto sufrir.
Cien balas, una daga cruzada o miles de cristales hundidos en la pìel no alcanzarían el grado de dolor lacerante en el que su corazón está sumergido, a diario.
Totalmente distinto es dejar marchar a alguien que amamos cuando no desea quedarse que observar con impotencia cómo alguien al que amas por encima de tu vida, lucha por la suya con tal de quedarse a tu lado y sin embargo, sus latidos están contados.
No puedes ir detrás rogando su regreso, suplicándole de rodillas que retorne a él un sentimiento cuyo significado lo ha perdido.
No, en este caso, se queda uno con la mirada perdida en algún punto, en un no sólo espacio atemporal sino en un estado catatónico...supongo que en una utopía donde el hoy sólo es una mala pesadilla que se esfumará en cuando te tomes un cola cao calentito con galletas.
Se solía quejar sobre lo patética y mundana que eran sus días sin caer en la cuenta que una mañana, abriría los ojos y desearía con fervor lo que tanto aborrecía.

¿Sabéis?
Hacedme,haceros un favor y vivid apreciando cada momento, cada insignificante detalle que, al final, son éstos los que marcan la diferencia. Tolerad los defectos de los que están a vuestro alrededor y os aprecian tanto como vosotros a ellos pues nadie nace a gusto y semejanza de cada cual. Cuidarse las espaldas unos a otros y sobre todo, el oxígeno que entra y sale rítmicamente de los pulmones esté rebosante de vida, pues ella misma da tantísimas vueltas que, en cualquier momento, podemos viéndonos anhelar las horas pasadas. 

¿Por qué? 
Porque somos más frágiles de lo que creemos,
porque hemos perdido el valor de las palabras pronunciadas,
porque no sabemos leer las miradas ni observar las emociones reinantes en los gestos.
Porque la esencia de la humanidad la despreciamos para dar paso libre a lo superficial, banal y materialista,
porque los valores que se defienden son los económicos y no los morales que con tanto ahínco nos enseñaron desde críos.
Porque no te pido que seas Buda pero sí una persona cuyo 'te quiero' contenga dentro una emoción indescriptible, déjala fluir desde tu alma a tu boca pensando mientras observas que el coraje reside en decir lo que uno siente a la cara, donde los recuerdos se conservan con mayor claridad y no esconderse en un vulgar aparato electrónico donde los pitidos de Whatsapp causan más sensación que el mero hecho de estar todos reunidos en una cafetería con los móviles en los bolsillos.
En fin, desvaríos de una que soñó que volaba tan alto que acabó estrellándose. 

sábado, 31 de enero de 2015

Ojos de búho medio chiflado.

Amaneceres de miradas cansadas, hastiadas, nostálgicas y sueños que no visitaron la noche, dejando un rastro de amargura con sed de descanso profundo ininterrumpido.

lunes, 26 de enero de 2015

Realmente jodida.

Dudo que alguien pueda entender la complejidad que rodea toda la trama en la que estoy envuelta. Mas tampoco aseguro que sea capaz de explicarlo con claridad cuando me siento tan vulnerable y exhausta para intentar ponerle algún vocablo a lo que estoy sintiendo.
Lejos de pecar de egocentrismo,  hablo para mí misma deseando encontrar alguna forma de aliviar ésta amargura, el dolor que me hiere cada día al observar mi fracaso, mi tan temerario estado de pusilánime como si nada fuera conmigo cuando, en realidad, se me viene todo encima con la fuerza de un ciclón. Y yo aquí varada sin hacer nada, observando embobada cómo se acumula, crece, coge forma, rompe y se desata...y no soy siquiera capaz de liberarme ni del más nimio de los lastres.
Miro sin ver a través de una burbuja de jabón, pasó mis días perdiendo el tiempo con la mente rebosante de tantos residuos que no sólo me trastorna el sueño sino que ya no vivo los días. Para mí son horas muertas porque lo que respira en mí está igual de muerto.
Un familiar, tan cercano como querido, me dijo no hace mucho que debería morir para volver a nacer y así poder cambiar. Lo soltó con su habitual desprecio e insolencia pero me hizo reflexionar y es que él vive en la ignorancia respecto a mi persona, sólo sabe lo que ve y lo que ve lo sabemos todos ya que ninguno está ciego y no es algo que se pueda camuflar.
No va desencaminado, estoy cerca de darle la razón y es que jamás me he sentido tan carente de toda virtud y tan avara de defectos. Desconozco cómo puedo realizar un cambio de tales dimensiones si para empezar, me tendrían que dar otro cerebro y desechar el mío por fraude.
Nunca me he sentido tan sumamente decaída como hasta ahora, ésto sí es ir a la deriva y no lo que describía hace unos años...¡¡es desesperante observar impotente el poder que ejerce tu mente sobre ti y cómo eres incapaz de escapar de las artimañas de tu propia invención!! Sin contar con que temo estar perdiendo la cabeza y que, al final, termine citándome con un psiquiatra y tomando antipsicóticos.
Me diagnosticaron depresión a través de unos síntomas que sufría desde hace años y que achacaba a un posible trastorno de ansiedad y desde entonces no sólo sufro crisis con frecuencia sino que está perjudicando seriamente mi vida. He experimentado pequeñas mejoras como el miedo a salir a la calle pero cada dos pasos hacia adelante, doy diez para atrás.
Soy introvertida en grandes dosis, de hecho, se me puede confundir con un ermitaño y desconfío hasta de mi sombra. No siento la más mínima seguridad en mí misma y me acompaña la irritante sensación de que, en cualquier momento, me comen viva y sería incapaz de defenderme.
No hablo con nadie de mis problemas porque siento que no me entienden, me toman por loca ególatra o peor, me tienen lástima. Evito socializar porque me condicionan tantos factores que temo causar tan mala impresión que me acaben dando la espalda nada más pronunciar dos frases...y no sería la primera vez que ocurre, desde luego, mis temores no son infundados, hay una cantidad cuantiosa de experiencia detrás de ellos.
En definitiva, he tocado fondo y ésta vez me he hundido tanto que me ahogo sólo de pensar en cómo arreglarlo. Sí, no sólo he perdido mi identidad sino que encima el tiempo no espera, no se detiene y hay oportunidades que no se repiten. Y yo llevo tanta desventaja que dudo seriamente que alguna vez llegue a estar a la altura de mis expectativas y de mis años.

viernes, 16 de enero de 2015

No soy ningún pez, me ahogo en este mar bravío.

Y aquí estoy, meditando un futuro tan incierto como lejano.
Intentando cazarlo, atraparlo entre mis manos como una bola de cristal en la que pudiera vislumbrar mi yo del mañana.
Desesperada por encontrar una opción viable entre tantos imposibles, deseando que el halo que se materializa en ésta fría noche, me de una pista de la tierra que debo pisar.
Juntando piezas inconexas de un puzzle que desconozco, dedico mi pasatiempo eterno e infumable.
Bautizada como niña de ojos tristes, rebusca entre recuerdos poco precisos y desvaríos varios, la fuerza que necesita para despertar de su cautividad. 



jueves, 15 de enero de 2015

Desterrando un para siempre.

Vuelve.
O mejor no.
No lo hagas, igual tampoco quieres.
¿Volverás?
No.
Hay puertas que una vez que se cierran, permanecen selladas bajo llave.
¿Qué podría inspirarte a volver?
¿Quiero que vuelvas?
¿De verdad te necesito?
Extraño los recuerdos,
esa felicidad singular.
Por lo tanto, no es a ti, entonces, no vuelvas.
Nada te empuja a hacerlo y por ese mismo motivo, no te quiero de vuelta.
Sé lo que estás pensando, fuimos como dos gotas de agua ahora en mares separados.
La verdad se filtra a través de hechos, no es una mentira el que te hayas ido.
Sin embargo, el verbo sigue intacto, en el aire, esperando...esperando una racha de viento que lo lleve de retorno. 

lunes, 12 de enero de 2015

Trazando límites.

Proyectó tanto odio en sólo un instante que la frenó en seco.
Le desestabilizó la idea que tenía sobre aquel humano de semblante serio y mirada oculta tras unas gafas.
En ese espacio rezumaba semejante energía negativa como si sólo le faltara hacerse con un arma de fuego y abatir a tiros a cualquiera que le estorbara.
Una algarabía de blasfemias y palabras teñidas de ansia de venganza, de tomarse la justicia por su mano, de rencor e ira ocupaban cada rincón, ésa era la desgracia pues no lograba encontrar algún atisbo más de su personalidad.
Ella sabía lo que él le había estado contando pero, acaso ¿no es cierto que las personas son una moneda de doble cara?
A menudo confiaba en su instinto y en aquel momento, su impresión no había sido lo esperado y menos, satisfactoria.

 Tienes que darle una oportunidad a las personas, si te reclutas en ti misma perderás la ocasión de que puedan sorprenderte...

Se repetía una y otra vez para sus adentros, no obstante, era terca como las raíces de un cañal, una alarma resonaba en su mente y cuando eso sucedía, significaba que no iba mal encaminada.
No estaba emitiendo ningún juicio precipitad, sin embargo, se debatía dudosa pues, ¿no se ponía ella en varias ocasiones a arder de rabia por injusticias y a despotricar sobre todo siervo y señor que se le ocurriese?

Calla, me vas a volver loca. Ponle punto y final a esta cháchara. Sabes que, en estos momentos, eres humo y nadie te va a ayudar a salir de este entuerto así que toma las riendas y enderézate...te va a salir una chepa digna del jorobado de Notre Dame como sigas yendo con la cabeza gacha y encorvada como si estuvieras enamorada del suelo que pisas y quisieras fundirte con él.

Otra cosa no pero se sentía agradecida que su subconsciente estuviese más cuerda que ella.
Lo siento, extraño conocido, pero tengo el deber moral de no rodearme de personas tóxicas que puedan minar mi ya tambaleante ánimo.