sábado, 31 de enero de 2015

Ojos de búho medio chiflado.

Amaneceres de miradas cansadas, hastiadas, nostálgicas y sueños que no visitaron la noche, dejando un rastro de amargura con sed de descanso profundo ininterrumpido.

lunes, 26 de enero de 2015

Realmente jodida.

Dudo que alguien pueda entender la complejidad que rodea toda la trama en la que estoy envuelta. Mas tampoco aseguro que sea capaz de explicarlo con claridad cuando me siento tan vulnerable y exhausta para intentar ponerle algún vocablo a lo que estoy sintiendo.
Lejos de pecar de egocentrismo,  hablo para mí misma deseando encontrar alguna forma de aliviar ésta amargura, el dolor que me hiere cada día al observar mi fracaso, mi tan temerario estado de pusilánime como si nada fuera conmigo cuando, en realidad, se me viene todo encima con la fuerza de un ciclón. Y yo aquí varada sin hacer nada, observando embobada cómo se acumula, crece, coge forma, rompe y se desata...y no soy siquiera capaz de liberarme ni del más nimio de los lastres.
Miro sin ver a través de una burbuja de jabón, pasó mis días perdiendo el tiempo con la mente rebosante de tantos residuos que no sólo me trastorna el sueño sino que ya no vivo los días. Para mí son horas muertas porque lo que respira en mí está igual de muerto.
Un familiar, tan cercano como querido, me dijo no hace mucho que debería morir para volver a nacer y así poder cambiar. Lo soltó con su habitual desprecio e insolencia pero me hizo reflexionar y es que él vive en la ignorancia respecto a mi persona, sólo sabe lo que ve y lo que ve lo sabemos todos ya que ninguno está ciego y no es algo que se pueda camuflar.
No va desencaminado, estoy cerca de darle la razón y es que jamás me he sentido tan carente de toda virtud y tan avara de defectos. Desconozco cómo puedo realizar un cambio de tales dimensiones si para empezar, me tendrían que dar otro cerebro y desechar el mío por fraude.
Nunca me he sentido tan sumamente decaída como hasta ahora, ésto sí es ir a la deriva y no lo que describía hace unos años...¡¡es desesperante observar impotente el poder que ejerce tu mente sobre ti y cómo eres incapaz de escapar de las artimañas de tu propia invención!! Sin contar con que temo estar perdiendo la cabeza y que, al final, termine citándome con un psiquiatra y tomando antipsicóticos.
Me diagnosticaron depresión a través de unos síntomas que sufría desde hace años y que achacaba a un posible trastorno de ansiedad y desde entonces no sólo sufro crisis con frecuencia sino que está perjudicando seriamente mi vida. He experimentado pequeñas mejoras como el miedo a salir a la calle pero cada dos pasos hacia adelante, doy diez para atrás.
Soy introvertida en grandes dosis, de hecho, se me puede confundir con un ermitaño y desconfío hasta de mi sombra. No siento la más mínima seguridad en mí misma y me acompaña la irritante sensación de que, en cualquier momento, me comen viva y sería incapaz de defenderme.
No hablo con nadie de mis problemas porque siento que no me entienden, me toman por loca ególatra o peor, me tienen lástima. Evito socializar porque me condicionan tantos factores que temo causar tan mala impresión que me acaben dando la espalda nada más pronunciar dos frases...y no sería la primera vez que ocurre, desde luego, mis temores no son infundados, hay una cantidad cuantiosa de experiencia detrás de ellos.
En definitiva, he tocado fondo y ésta vez me he hundido tanto que me ahogo sólo de pensar en cómo arreglarlo. Sí, no sólo he perdido mi identidad sino que encima el tiempo no espera, no se detiene y hay oportunidades que no se repiten. Y yo llevo tanta desventaja que dudo seriamente que alguna vez llegue a estar a la altura de mis expectativas y de mis años.

viernes, 16 de enero de 2015

No soy ningún pez, me ahogo en este mar bravío.

Y aquí estoy, meditando un futuro tan incierto como lejano.
Intentando cazarlo, atraparlo entre mis manos como una bola de cristal en la que pudiera vislumbrar mi yo del mañana.
Desesperada por encontrar una opción viable entre tantos imposibles, deseando que el halo que se materializa en ésta fría noche, me de una pista de la tierra que debo pisar.
Juntando piezas inconexas de un puzzle que desconozco, dedico mi pasatiempo eterno e infumable.
Bautizada como niña de ojos tristes, rebusca entre recuerdos poco precisos y desvaríos varios, la fuerza que necesita para despertar de su cautividad. 



jueves, 15 de enero de 2015

Desterrando un para siempre.

Vuelve.
O mejor no.
No lo hagas, igual tampoco quieres.
¿Volverás?
No.
Hay puertas que una vez que se cierran, permanecen selladas bajo llave.
¿Qué podría inspirarte a volver?
¿Quiero que vuelvas?
¿De verdad te necesito?
Extraño los recuerdos,
esa felicidad singular.
Por lo tanto, no es a ti, entonces, no vuelvas.
Nada te empuja a hacerlo y por ese mismo motivo, no te quiero de vuelta.
Sé lo que estás pensando, fuimos como dos gotas de agua ahora en mares separados.
La verdad se filtra a través de hechos, no es una mentira el que te hayas ido.
Sin embargo, el verbo sigue intacto, en el aire, esperando...esperando una racha de viento que lo lleve de retorno. 

lunes, 12 de enero de 2015

Trazando límites.

Proyectó tanto odio en sólo un instante que la frenó en seco.
Le desestabilizó la idea que tenía sobre aquel humano de semblante serio y mirada oculta tras unas gafas.
En ese espacio rezumaba semejante energía negativa como si sólo le faltara hacerse con un arma de fuego y abatir a tiros a cualquiera que le estorbara.
Una algarabía de blasfemias y palabras teñidas de ansia de venganza, de tomarse la justicia por su mano, de rencor e ira ocupaban cada rincón, ésa era la desgracia pues no lograba encontrar algún atisbo más de su personalidad.
Ella sabía lo que él le había estado contando pero, acaso ¿no es cierto que las personas son una moneda de doble cara?
A menudo confiaba en su instinto y en aquel momento, su impresión no había sido lo esperado y menos, satisfactoria.

 Tienes que darle una oportunidad a las personas, si te reclutas en ti misma perderás la ocasión de que puedan sorprenderte...

Se repetía una y otra vez para sus adentros, no obstante, era terca como las raíces de un cañal, una alarma resonaba en su mente y cuando eso sucedía, significaba que no iba mal encaminada.
No estaba emitiendo ningún juicio precipitad, sin embargo, se debatía dudosa pues, ¿no se ponía ella en varias ocasiones a arder de rabia por injusticias y a despotricar sobre todo siervo y señor que se le ocurriese?

Calla, me vas a volver loca. Ponle punto y final a esta cháchara. Sabes que, en estos momentos, eres humo y nadie te va a ayudar a salir de este entuerto así que toma las riendas y enderézate...te va a salir una chepa digna del jorobado de Notre Dame como sigas yendo con la cabeza gacha y encorvada como si estuvieras enamorada del suelo que pisas y quisieras fundirte con él.

Otra cosa no pero se sentía agradecida que su subconsciente estuviese más cuerda que ella.
Lo siento, extraño conocido, pero tengo el deber moral de no rodearme de personas tóxicas que puedan minar mi ya tambaleante ánimo.