viernes, 27 de febrero de 2015

Resistir y persistir.

Sigue intentándolo. 
No desfallezcas, tú no eres así. 
Es una prueba de fuego, una que se ha llevado por delante gran parte de tu vida, no permitas que se siga alimentando de temores, rencores, venganzas y cobardía. 
Eres más de todo lo que te encadena, sabes que eres fuerte como una guerrera cuando se trata de salir a pelear por lo que quieres. 
No lo olvides, no beses el suelo, recóbrate y mantén la mirada por encima de la opresión.



sábado, 21 de febrero de 2015

Inmutable.

Dicen que en mis escritos suelen imperar un sufrimiento constante como si me estuvieran matando y que les gustaría que reflejara más alegría.
No hace falta ser un manjar apestoso de gusanos para estar muerto, puedes sentir la muerte en vida aunque sigas más fresco que una lechuga.
Yo no soy ninguna autora prodigio que se dedique a crear mundos e historias dignas de ser narradas o filmadas. Tan sólo escupo lo que llevo dentro, vomito emociones en forma de palabras, intento expresar mis líos mentales lo más preciso posible con un floreteo para que no parezca un parte médico ni un informe del centro de psiquiatría.
Sí es cierto que creo cuentos, vidas que sí deseo plasmar pero que aún no tienen una forma definida, ando trabajando en ellas para que estén a la altura de mis expectativas y un día, llegue a sentirme realizada por el esfuerzo, dedicación y cariño que he puesto en ello.
Para mí, la felicidad no es un estado de ánimo, una meta o una forma de vida, es o mejor dicho, son chispazos de alegría incontenible escondidos en las pequeñas cosas, en los detalles que, a menudo, nos pasan desapercibidos.
Es encontrar una mata de agrillos emerger de las macetas, oler la cercanía de la primavera en el cántico de los pájaros que salen en busca del sol y semillas, observar a Rubi liándola como él sólo sabe desperdigando alpiste por todos lados permitiendo la contemplación de pequeños gorriones, tórtolas y merlas que acuden a ver qué pueden pillar.
Las fases de la luna, las constelaciones, los distintos aromas que trae el fresquillo de la noche, volver a oír el bullicio de las lechuzas...poder dormir como si estuviese en coma y despertar con un cuerpo nuevo de fábrica y no ésta  máquina decrépita.
Éste invierno, dejando aparte las numerosas noticias de pueblos del norte enterrados en nieve y demás climatologías adversas, está siendo el más duro, no alcanzo a recordar cuándo me volví tan ermitaña en una época del año donde tenía más actividad, acostumbraba a salir todas las noches, a partir de las 22 a pasear sólo para sentir el frío calando mis huesos, despejando la mente y llenándome de una relativa calma. Aquéllos días de lluvia torrencial donde se me podía ver riendo, con los brazos abiertos dándole la bienvenida, disfrutaba de mi manta envuelta como si fuera un capullo de seda pero bien que exprimía los rayos del sol en la siesta o las noches echando vaho pensando en las musarañas a la intemperie...
Alcancé el centro de la causa hace una semana aproximadamente: el frío no se combate con frío, se hace con calor. Igual que el equilibro existente entre la noche y el día, la luz y la oscuridad....también reside entre el agua y el fuego, elementos de la tierra que oscilan en una continua balanza.
A pesar de mi frialdad, antes había una llama que me insuflaba vida, una pequeña fogata que alumbraba todo rincón lúgubre, al extinguirse esa flama, sus cenizas quedaron esparcidas por mi ser pero como una rosa en invierno y sin luz que irradie en sus pétalos, se marchitó.
El mundo sigue girando pero sobre tu cabeza se erige un péndulo, sus advertencias llegan en forma de tic tac, en tiempo expirado, un cronómetro cuya velocidad no equipara la parsimonia de latidos a los que le lleva la cuenta y no le zurra con una alpargata no vaya a ser que se transforme en una cuenta atrás y gire la rueda del destino.

domingo, 15 de febrero de 2015

Vaho.

Escribo para respirar,
desahogo para no morir de asfixia. 


De reformas.

Últimamente, doy vueltas a una desagradable sensación que me persigue desde hace poco y es que creo que me repito más que el ajo. Me ha dado por pensar, así de la nada, que sólo hablo de una historia y la repito hasta la saciedad, calificándola de tantos modos que me siento carente hasta de vocabulario para seguir intentando ponerle un nombre a un sentimiento del cual jamás me he liberado.
Ahora, después de tantos años perdidos, soy consciente de dónde se encontraba el fallo que me hacía caer una y otra y doscientas mil veces más en el mismo tropiezo. Ese tiempo nunca vuelve y puedo asegurar que ha sido un total desperdicio y si pudiera, encantada que estaría de volver atrás e intentar enmendarlo. Lo más "gracioso" es que ésto siempre ha sido un pensamiento común pero jamás he tenido el coraje para hacer frente al cambio y ahora....ahora sé lo qué significa quedarse parado en un punto sin retorno, en una nada absoluta donde el todo gira a tu alrededor pero tú no estás en él.
No hace falta ser un genio para saber entonces que no he vivido en absoluto, que no he hecho prácticamente nada de lo que deseaba realizar y que estoy tan sumamente lejos de donde esperaba estar en estos momentos que siento odio y vergüenza a partes iguales, sé que no soy culpable de que me truncasen de tal manera que tuviera que 'volver a nacer' para poder seguir respirando vida. Esa metamorfosis aún no ha tenido lugar, si bien es ahora o nunca, no puedo seguir dejando pasar las manecillas del reloj, no puedo seguir muriendo viva cuando estoy destinada a ser lo que no soy ahora.
No niego que haya sido mi perdición el soñar tanto despierta que haya acabado más en las nubes que en tierra dejando aquí los problemas sin resolver mientras andaba allá arriba huyendo de ellos por temor a hacerles frente y salir peor parada. No se solucionan solos y se hacen tan grandes que te acaban engullendo.
Sin embargo, el colmo de mi destrucción he sido yo misma, he sido mi enemigo excepcional y no supe verlo aún cuando intentaron  hacerme entrar en razón y que viera algo que nunca supe o quise ver.
No voy a compadecerme de mí misma ni deseo causar lástima y compasión a los ojos de los demás. Puedo pensar que soy un fracaso pero jamás muestro mis debilidades, ya puedo necesitar ayuda que seguiré testarudamente mi camino porque no tolero que me tomen por alguien débil, dependiente e inepta.
Seré muchísimas cosas pero no una necesitada que es incapaz de vivir sin que la cojan de la manita.
Conozco mi actual batalla, perdí la cuenta del número de derrotas pero llevo la contabilización exacta de mis victorias y no es algo para enorgullecerse, por mucho que intenten motivar los power flowers.
Juzgame como pesimista, lo soy pero porque mis motivos están estrechamente unidos a la carga emocional que llevo a cuestas y sí, toda la palabrería sobre lo corta que es la vida y la motivación para seguir adelante me la sé al dedillo de memorieta, de hecho, hubo un tiempo que yo iba predicando lo mismo pero en éstos momentos todo es negro y no va a cambiar a rosa, amarillo, verde, de arco iris por estar oyendo la charlatanería de unos cuantos que lejos de auxiliar lo que hacen es rayar la cabeza pues su intenciones son egoístas ya que se sienten superiores y sabios el ir dando consejos al personal cuando no los han pedido.
Recuerdo cuando el médico definió mi estado, me mostré incrédula y triste, crucé las puertas del centro de salud dirigiéndome hacia donde mi madre estaba aparcada esperándome y lo supo al instante, lo llevaba sospechando desde hace tiempo, en cambio, a mí ni se me pasó por la cabeza. Entre mis amigos más cercanos hubo diversidad de opiniones, pasando desde la comprensión hasta el escepticismo.
"No creo que tú tengas eso, es un psicólogo el que te lo tiene que diagnosticar..."
"Yo no te veo así porque a Fulanito le pasó tal cosa y a ti no..."
"¿Estás segura? Nada, ya verás que con la medicación dentro de unos meses estarás como nueva"
Y una mierda. Siendo bruta.
La complejidad de la mente es uno de los temas en los que más se demuestra la ignorancia de las personas. Desconoces el control que ejerce sobre uno mismo hasta que te toca la china a ti y por fin, te pones en los zapatos del otro. Porque a veces se puede presumir de mucha capacidad de empatía pero habrá ocasiones que hasta que no te veas en su misma situación no llegarás a comprender de verdad.
Por supuesto, agradezco la ayuda hay detalles me suben la moral.
No pretendo ser una versión mejorada de mí misma para agradar.
Una revolución que se cuece en mis entrañas, alguien que lucha incansablemente por ser, por volver a florecer en su jardín soñado, a ser tinta cubriendo cada poro de su piel, a reír tan fuerte que le de lo mismo que su risa suene como el repicar de las campanas o como un gallo afónico, que hable con su voz cantarina impropia de su constitución y edad, que si se le queda la mente en blanco sea por algo tan sorprendente que le haya quitado el habla, que converse sintiéndose segura y cómoda, que su voz represente su persona, que sus palabras no sean meros oídos sordos y sus pasos muestren el equilibrio que reside en ella misma.
Porque he tocado fondo, uno tan profundo que no veo el cielo y por tanto, las estrellas, vetando así mi cercanía acostumbrada con los que ya no están a mi lado pero tengo la certeza absoluta de que puedo volar tan alto que no distinga límite alguno.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Adivina jubilada.

Qué es real y qué no lo es.
¿Alguna vez te lo has preguntado?
Distinguir la verdad de la mentira,
percibir el engaño en los rostros, gestos y palabras.
Qué es realidad y qué es invención.
Tu verdad no será nunca la misma que el de al lado, siendo así ¿cómo confíar si hay tantas versiones como personas hay en el mundo?
Miro hacia abajo, fango engulle mis pies por cada pisada que doy en una dirección ciega, testaruda, corrompida y asustada.
Tú que te ves obligado a defender verdades que seguramente, en ocasiones, no compartirás...dime, ¿Qué te hace diferente a los demás?
Tú que me tienes a tiro si deseas humillarme. Ahora que estoy en mi punto más vulnerable y estancada ¿quién me asegura que no soy el ratón de circo para un gato que busca matar su aburrimiento?
Tú que tienes libre acceso a mi historia y estás más cerca que otros que llevan un tiempo a sus espaldas, ¿cómo puedo sentir la bondad de tus intenciones?
¿Me estás 'viendo' realmente o sólo soy un chicle más pegado en la suela de un zapato?
Y aún así confío en ti. Supongo que la esperanza aunque nimia, sigue en mí a pesar de todo lo vivido.
Si alguna vez lees esto -que lo dudo- no te lo tomes como algo personal, es como montar un castillo de naipes.

martes, 10 de febrero de 2015

Dream III

Cientos de serpientes surgiendo de todos los rincones, enredadas entre ellas, devorándose unas a otras, reptando y silbando...

Otra noche en la que las pesadillas no me dan tregua.
Una vez más me despierto desorientada, asustada y con una desagradable sensación en la piel.
Recuerdo que no podía huir de ellas, estaba arrinconada e intentaba matarlas e incluso llegué a hacerlo con un cuchillo de cocina partir a una en tres cachos con la cabeza reventada y aún así recomponerse como si nada.
Angustia, desamparo, terror....no le temo a las serpientes siempre y cuando no se me echen encima mientras cocino en mi casa como aquella fatídica tarde, además me enrosqué una pitón albina en la feria del ganado y sí que pesaba el bicho pero era preciosa.
Las tolero, las respeto, mantengo una buena distancia cuando veo alguna y las veo en frank de la jungla pero no deseo verme rodeada de ellas, me da muy mal rollo los ojos que tienen, esa mirada de depredador como si en cualquier momento fueran a atacar.
Siempre he soñado con ellas y ahora voy comprendiendo el mensaje que esconde su constante presencia, es aterrador el realismo con el que uno experimenta los sueños pero más inquietante es saber los problemas que representan y cuán enraizados están en ti.

lunes, 2 de febrero de 2015

El valor de lo efímero.

Se aferraba desesperada a lo improbable, transformando la realidad, desvirtuándola a propósito porque no asumía tanto sufrir.
Cien balas, una daga cruzada o miles de cristales hundidos en la pìel no alcanzarían el grado de dolor lacerante en el que su corazón está sumergido, a diario.
Totalmente distinto es dejar marchar a alguien que amamos cuando no desea quedarse que observar con impotencia cómo alguien al que amas por encima de tu vida, lucha por la suya con tal de quedarse a tu lado y sin embargo, sus latidos están contados.
No puedes ir detrás rogando su regreso, suplicándole de rodillas que retorne a él un sentimiento cuyo significado lo ha perdido.
No, en este caso, se queda uno con la mirada perdida en algún punto, en un no sólo espacio atemporal sino en un estado catatónico...supongo que en una utopía donde el hoy sólo es una mala pesadilla que se esfumará en cuando te tomes un cola cao calentito con galletas.
Se solía quejar sobre lo patética y mundana que eran sus días sin caer en la cuenta que una mañana, abriría los ojos y desearía con fervor lo que tanto aborrecía.

¿Sabéis?
Hacedme,haceros un favor y vivid apreciando cada momento, cada insignificante detalle que, al final, son éstos los que marcan la diferencia. Tolerad los defectos de los que están a vuestro alrededor y os aprecian tanto como vosotros a ellos pues nadie nace a gusto y semejanza de cada cual. Cuidarse las espaldas unos a otros y sobre todo, el oxígeno que entra y sale rítmicamente de los pulmones esté rebosante de vida, pues ella misma da tantísimas vueltas que, en cualquier momento, podemos viéndonos anhelar las horas pasadas. 

¿Por qué? 
Porque somos más frágiles de lo que creemos,
porque hemos perdido el valor de las palabras pronunciadas,
porque no sabemos leer las miradas ni observar las emociones reinantes en los gestos.
Porque la esencia de la humanidad la despreciamos para dar paso libre a lo superficial, banal y materialista,
porque los valores que se defienden son los económicos y no los morales que con tanto ahínco nos enseñaron desde críos.
Porque no te pido que seas Buda pero sí una persona cuyo 'te quiero' contenga dentro una emoción indescriptible, déjala fluir desde tu alma a tu boca pensando mientras observas que el coraje reside en decir lo que uno siente a la cara, donde los recuerdos se conservan con mayor claridad y no esconderse en un vulgar aparato electrónico donde los pitidos de Whatsapp causan más sensación que el mero hecho de estar todos reunidos en una cafetería con los móviles en los bolsillos.
En fin, desvaríos de una que soñó que volaba tan alto que acabó estrellándose.