martes, 10 de febrero de 2015

Dream III

Cientos de serpientes surgiendo de todos los rincones, enredadas entre ellas, devorándose unas a otras, reptando y silbando...

Otra noche en la que las pesadillas no me dan tregua.
Una vez más me despierto desorientada, asustada y con una desagradable sensación en la piel.
Recuerdo que no podía huir de ellas, estaba arrinconada e intentaba matarlas e incluso llegué a hacerlo con un cuchillo de cocina partir a una en tres cachos con la cabeza reventada y aún así recomponerse como si nada.
Angustia, desamparo, terror....no le temo a las serpientes siempre y cuando no se me echen encima mientras cocino en mi casa como aquella fatídica tarde, además me enrosqué una pitón albina en la feria del ganado y sí que pesaba el bicho pero era preciosa.
Las tolero, las respeto, mantengo una buena distancia cuando veo alguna y las veo en frank de la jungla pero no deseo verme rodeada de ellas, me da muy mal rollo los ojos que tienen, esa mirada de depredador como si en cualquier momento fueran a atacar.
Siempre he soñado con ellas y ahora voy comprendiendo el mensaje que esconde su constante presencia, es aterrador el realismo con el que uno experimenta los sueños pero más inquietante es saber los problemas que representan y cuán enraizados están en ti.

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