domingo, 26 de abril de 2015

Reuniendo valor.

Me apasionan las historias que desvelan columnas asimétricas de libros apilados, no obstante, me aburren e irritan los cuentos que inventan bocas cuya imaginación tocó fondo.
No creo en los lazos porque vi romperse tantos que pasé de coger hilo y aguja para enmendar algo que estaba destinado a no ser.
Desgarré en pedazos de papel rumores que llegaron a mis manos, estrellé los puños contra la pared al oír palabras afiladas como cuchillas salir del corazón de quiénes poseían mi confianza y persona a su merced.
Me reservo de las buenas intenciones de aquellas personas cuya bondad no se refleja en su mirada sumergida en una moneda que gira a favor de sus intereses.
Fui testigo directo de una espalda llegar a mí a través de una llamada de auxilio rogando una mano querida, no bastaba con ser traicionada que faltaba ser también humillada, siendo siervo de un circo de máscaras de papel mache y guiones de corta&pega al más estilo reality show.
Al cabo de un tiempo, tan infinito como relativo, te ganas un título fraternal en la pirámide gradual de la amistad, una etiqueta que nunca deja de pender de un hilo de pescar aparentemente resistente pero que tan sólo se sostiene por un par de versátiles y caprichosos sentimientos.
Hubo un día en que le concedí con ojos cerrados, mi alma en mano a la que era mi otra mitad, una que llevaría por siempre tatuada a modo de recordatorio para proclamar ambas que nuestro vínculo era irrompible y desafiaría cada contratiempo que pusiera la vida en nuestros caminos...pero todo tiene un fin, se acabó marchitando como una flor fuera de su estación que encima has olvidado regar.
Desde entonces, borré toda huella a fuerza de una voluntad que tuve que sacar desde lo más hondo, no quería que nadie volviera a llegar a mí, pondría los medios necesarios para mantenerlos a raya a una distancia tan cercana como prudente, levantar hasta vientos de guerra con tal de alejarme de unos encantadores nudos de scout que mutaban a grilletes, en ciertos momentos.
Yo siento, aprecio, acompaño, defiendo, abrazo, escucho, hablo, rio, lloro, suspiro y me quejo, bailo a vuestro son pero no os pertenezco.

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