martes, 26 de mayo de 2015

No return.


Llega un momento en el que o pones cientos, miles de kilómetros de tierra, mar, océanos y continentes de por medio o tocas tanto fondo que te pueden dar por muerto.
Quizá, lo único que te puede salvar de ti mismo es coger la mochila e ir en busca de la vida que no has vivido, de cambiar las reglas del juego, la baraja entera si hiciera falta con tal de volver a respirar. 



viernes, 15 de mayo de 2015

Rbk

Olvidas que por mucho que proclame entre risas que soy inmortal...no lo soy.
No dejo de ser una mundana, una estática, una muggle, una persona con una imaginación digna de pintar, de tejer, cocinar o sentir.
Hace demasiadas lunas que Morfeo me declaró la guerra y hace otras tantas que mis sueños prohibieron la entrada al descanso y la sanación.
A veces pasas por alto que no soy psicóloga, psiquiatra ni siquiera terapeuta, mis consejos se versan en mi filosofía y experiencia, en mi perspectiva, en mi observación detrás de las burbujas. En ocasiones, me convierto en el alfíler que explota los globos a reventar de ilusiones y fantasías que no llevan a buen puerto, que están destinados a estrellarse en la ingenuidad y la desesperación.
Crecer supone esfuerzo, sacrificio, valor y voluntad para dejar atrás lo que te impide avanzar, para analizar antes de volver a tropezar, cambiar el rumbo cuantas veces sea necesario para alcanzar tus deseos tan anhelados.
Madurar es amarte, respetarte y aceptar el desafío que supone vivir. Ir de cabeza a un futuro que aún no existe, avanzar con paso firme y la mirada en el frente superando los contratiempos del presente, es construir tu existencia desde los cimientos, fortalecerte tras las innumerables caídas y jamás dejar de aprender, atesorar y cultivar conocimientos.
Esquiva como nunca, dedico las horas a reflexionar, a dejar fluir la maraña de pensamientos enredados con intrincados nudos a modo del cable de los auriculares. Abrirme los sesos para desentrañar la muerte perecedera que reside en mí, remover con tiento, cuchara de madera, un ojo abierto y una mueca de total desagrado lo vivido para intentar doblarlo como si fuera una manta, un tapiz que debo y deseo guardar en un cajón hasta el final de mis días.

A veces...
A veces no tienes en cuenta que ya no soy la que recuerdas, conoces y aprecias.
A veces no entiendes que decidí colgarme de la rama de una higuera boca abajo mientras profundizo en la búsqueda del quién, del cómo y hacia dónde.
No me odies por preferir la soledad al bullicio, el silencio a las largas charlas, la escritura antes que el habla, la compañía de la naturaleza a la de estar rodeada de personas y sentirme incompleta y descartada.
Antes callo que quejarme, antes medito que soltar mis problemas entre tartamudeos, antes me marcho que oír opiniones que no he pedido ni me importan.
Hago mía la indiferencia, la llevo a mi terreno, no me preocupan las personas vacías que hay a mi alrededor, más bien me inquieta mi actitud hacia ellas.
Hoy sigo estudiando mi salida por la puerta grande de éste via crucis que aún llevo a mis espaldas.
Miro por mí porque ayer miré por todos, mi lealtad pertenece a aquellos que supieron valorar el vínculo, no obstante, aunque no me veas sigo observando en la distancia.